En Santander, el 24 de noviembre, la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, del Partido Popular, ha manifestado su disposición a reiniciar las negociaciones para los Presupuestos Generales de Cantabria (PGC) del año 2026. Esta declaración se produce tras la aprobación por parte de la oposición de una enmienda a la totalidad que obliga al Gobierno a recalibrar su propuesta.
Como consecuencia de este revés, la región se enfrenta a la realidad de no tener los presupuestos listos para su implementación el 1 de enero. Ante esta situación, el Gobierno se encuentra preparando una posible prórroga de los presupuestos de 2025. Sin embargo, Sáenz de Buruaga subraya que “Cantabria no se para”, defendiendo la gestión del Gobierno y asumiendo que la situación se tornará “sumamente complicada”.
Esta doble prórroga —tanto de los Presupuestos Generales del Estado como de los autonómicos— implica que la comunidad deberá hacer frente a los gastos de 2026 utilizando los ingresos de 2023, además de enfrentar una disminución de 220 millones de euros comparado con los presupuestos actuales. Esto obligará a la administración regional a establecer prioridades y reprogramar inversiones, lo que, según la presidenta, traerá consigo “muchas más dificultades” que podrían frenar la operativa del Ejecutivo.
La presidenta ofreció una rueda de prensa en el Parlamento tras el Pleno donde la coalición compuesta por PRC, PSOE y Vox votó a favor de la enmienda que devuelve la propuesta presupuestaria al Gobierno. En su intervención, destacó que “este no es un mal día para el Gobierno, sino para Cantabria”, acusando a la oposición de actuar como una “coalición de bloqueo” motivada por intereses políticos a expensas de lo que la comunidad realmente necesita.
Sáenz de Buruaga se mostró crítica con una mayoría parlamentaria que, a su juicio, actúa en contra de la mayoría social en Cantabria, afirmando que la decisión de la oposición estaba “premeditada” y basada en su deseo de rechazar el presupuesto incluso sin conocerlo a fondo. Reconoció que el resultado de la votación refleja una derrota del Gobierno, pero advirtió que esto no debería ser considerado un triunfo en un contexto de saboteo a las necesidades de la ciudadanía.
Aunque reconoció el derecho democrático de la oposición para oponerse, agregó que “no es ético ni justo para Cantabria” que la enmienda a la totalidad haya prosperado bajo estas circunstancias. Según sus palabras, los grupos opositores han decepcionado a los ciudadanos, y les advirtió que “no habrá lugar para el desconcierto y la parálisis”, enfatizando un compromiso constante con la operación del Gobierno.
En cuanto a la situación del PRC, la presidenta lo catalogó como un partido “rendito y a la sombra del PSOE”, criticando su pérdida de relevancia en beneficio de estrategias electorales. Con respecto al PSOE, mencionó que han mantenido una postura coherente al rechazar propuestas que benefician a Cantabria en favor de su apoyo a Pedro Sánchez, y condenó a Vox por “quitarse la máscara” al aliarse con la izquierda en este caso.
Por último, María José Sáenz de Buruaga se comprometió a seguir trabajando por el “cambio y el diálogo” que los cántabros han solicitado. Afirmó que permanecerá abierta a negociar con aquellos dispuestos, siempre que las charlas se basen en la lealtad y en condiciones justas y viables. Pese a las dificultades, reiteró su convicción de que Cantabria “necesita y merece el mejor presupuesto”, y para lograrlo, es indispensable un cambio en la postura del bloque opositor.
“Alguien tiene que estar dispuesto a cambiar”, insistió, tras reconocer que el Gobierno ha cumplido con su deber de presentar el presupuesto de manera oportuna y buscar diálogo, aunque lamentó la falta de voluntad para sentarse a discutir posibles acuerdos.
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