Cerca de mil personas en Santander reivindican un Argullu independiente y combativo
Una manifestación en Santander reunió aproximadamente a 1.000 personas este sábado para exigir un Argullu "interseccional, combativo y propio". La movilización, organizada por Alega y Cantabria No Se Vende, coincidió con las celebraciones del Orgullo LGTBI+ 2026. La marcha, que partió desde la Alameda de Oviedo, recorrió el centro de la ciudad bajo el lema "Frente al odio y sus violencias: Argullu, techo y resistencia" y finalizó en la Plaza Alfonso XIII.
El acto sirvió para visibilizar demandas sociales y políticas relacionadas con la defensa de los derechos del colectivo LGTBI+, así como contra las políticas de exclusión y discriminación en Cantabria. Además, se lanzaron consignas que denunciaban la vulneración de derechos y la violencia estructural que enfrentan muchas personas del colectivo, en un contexto donde la discriminación y los ataques de odio han aumentado en la región.
El contexto político actual en Cantabria refleja una falta de políticas públicas eficaces para garantizar derechos y protección al colectivo LGTBI+. Las organizaciones sociales han señalado la necesidad de crear un consejo específico que coordine acciones y garantice políticas inclusivas, frente a una situación donde la discriminación sanitaria, el acoso escolar y los ataques de odio siguen siendo preocupantes. La movilización también criticó la persistencia de prácticas ilegales, como intervenciones quirúrgicas no reguladas en menores intersexuales y terapias de conversión en desuso.
Desde las organizaciones convocantes, se advierte que los ataques y la invisibilización social, así como la expansión del discurso de odio, se han multiplicado en los últimos años, situando a Cantabria en una posición problemática respecto a la protección de derechos del colectivo LGTBI+. La demanda de acciones institucionales que aseguren una atención adecuada y el respeto a la diversidad sigue siendo prioritaria para los movimientos sociales.
En el ámbito regional, las organizaciones también expresaron su preocupación por la expansión del extractivismo, la turistificación y la especulación inmobiliaria. La crisis de vivienda y la pérdida de espacios sociales se consideran obstáculos para la convivencia y la igualdad. La movilización concluyó reafirmando que la única respuesta posible es la organización social y la lucha conjunta por una Cantabria más inclusiva y justa, con servicios públicos fortalecidos y leyes que protejan el territorio y los derechos humanos.