• lunes 05 de diciembre del 2022

Comienza este viernes en la Audiencia de Cantabria el juicio por el 'cráneo de Castro'

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La acusada de decapitar a su pareja encara la visión "con ansiedad" y el deseo de que finalice "lo antes posible" y con un veredicto "conveniente"

SANTANDER, 3 Nov.

La Audiencia Provincial de Cantabria acogerá desde este viernes, 4 de noviembre, y hasta el próximo día 18 el juicio a la acusada de decapitar a su pareja en Castro Urdiales, cuya cabeza apareció hace tres años en una caja que la sospechosa había entregado, meses atrás, a una amiga suya a fin de que se la guardara.

La procesada, Carmen Merino, natural de Sevilla y que llevaba múltiples años conviviendo en la ciudad cantabria con la víctima, Jesús María Baranda -jubilado vasco de 67 años en el instante de su desaparición- encara la visión oral "con la ansiedad caracteristica de quien transporta tres años en prisión" provisional -está en el centro carcelario de El Dueso, en Santoña, desde el macabro descubrimiento-, según ha movido su letrado a Europa Press.

Pero asimismo, con el deseo de que el plenario, que se festejará con tribunal del jurado, comience ahora, se practiquen las pruebas y concluya "lo antes posible" y con un veredicto "conveniente", ya que siempre y en todo momento se ha proclamado inocente. Así lo manifestó la única vez que ha roto su silencio hasta la actualidad, para garantizar al juez instructor que no tenía nada que ver con la desaparición y muerte de su compañero sentimental.

El juicio se desarrollará en la Sección Tercera de la Audiencia y el tribunal del jurado se formará el primero de los días, este viernes 4, y se extenderá a lo largo de diez jornadas mucho más programadas durante un par de semanas: desde el primer día de la semana 7, con las cuestiones anteriores y la declaración de la procesada, y hasta el viernes 18, con la deliberación y veredicto del jurado.

Las sesiones del martes 8 y miércoles 9 se van a centrar en la audiencia de ocho presentes cada una. En la primera, todos van a ser propuestos por las acusaciones, y en la segunda, va a haber asimismo 2 de la defensa. Ya el jueves diez, se practicará el resto de testificales de esta última parte.

En las próximas jornadas se realizará la pericial médico-forense (viernes 11), pericial toxicológica y también informática (lunes 14), pericial técnica y técnico-policial (martes 15), para ofrecer paso ahora a las periciales de la defensa (miércoles 16).

La penúltima sesión, la del jueves 17, se dedicará a las conclusiones, reportes finales de las partes y derecho a la última palabra de la acusada, y al final el jurado va a deber producir su veredicto el viernes 18 de noviembre.

El jurado y el plenario van a estar encabezados por el por su parte presidente de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria, el magistrado Agustín Alonso, y se festeja mucho más de tres años tras el macabro descubrimiento, que sucedió en el mes de septiembre de 2019.

Los restos óseos corresponden a la pareja de la sospechosa: Jesús María Baranda, un banquero bilbaíno jubilado que había desaparecido en el mes de febrero, si bien sus familiares no interpusieron la pertinente demanda hasta abril, y cuyo cuerpo aún no fué encontrado.

El delito se destapó en el momento en que una amiga de la única procesada, que se encara a 25 años de prisión por asesinato que solicita la Fiscalía y prisión persistente revisable que demandan los familiares de la víctima, abrió el bulto que hace un tiempo le había entregado a fin de que se lo guardara en su casa, aduciendo que contenía juguetes eróticos y que no deseaba que los vieran los agentes de la Guardia Civil en los registros domiciliarios que se encontraba llevando a la práctica por la investigación iniciada tras denunciarse la desaparición de Baranda.

Sin embargo, la mujer abrió la caja, de cartón, frente al mal fragancia que desprendía, donde descubrió una cabeza humana, dentro por su parte de una bolsa de plástico y cubierta también con una página de periódico con un pasatiempos -un crucigrama- cumplimentado.

Desde el hallazgo, la sospechosa solo ha proclamado una vez: en el mes de noviembre de 2020 en el Juzgado que ha instruido la situacion, el número tres de Castro Urdiales y que en un par de años cambió tres ocasiones de titular.

Merino charló para denegar su participación en los hechos, asegurando que no tuvo "nada que ver" con la desaparición y fallecimiento de su novio. Añadió que no tenía "ni la más mínima idea" de qué había "podido acontecer" al hombre, con el que llevaba siete años viviendo en un piso de la calle Padre Basabe de Castro Urdiales, y que los dos "se deseaban mucho".

Además, según la testifical de una mujer -hermana de la que abrió la caja con el cráneo- la procesada le había asegurado tras el hallazgo que había podido "almacenar" la cabeza de su pareja y el "misterio tan gordito" de lo ocurrido meses antes "merced a las pastillas".

El descubrimiento del cráneo desató toda clase de conjeturas sobre lo sucedido y su identidad se determinó días tras su aparición por las pruebas forenses que se practicaron.

Durante las jornadas siguientes, la Guardia Civil de Cantabria, con acompañamiento de expertos de Madrid y con asistencia de perros, inspeccionó el piso de la pareja, terrenos que tenía el fallecido en la región, y hasta se desplazó al vertedero de Meruelo, el mucho más grande de la zona, para informarse sobre régimen de restos.

El juez dictaminó el misterio de las actuaciones y lo prorrogó a lo largo de múltiples meses, hasta el 30 de junio de 2020 en el momento en que se levantó, esto es, nueve meses tras el hallazgo del cráneo.

Y en el momento en que se cumplieron prácticamente un par de años de la apertura del trámite, fue transformado a fin de que se juzgue por la Ley del Jurado, a solicitud de la novedosa defensa, que reemplazó al previo letrado en el momento en que renunció al caso.

Todavía quedan por aclarar muchas inquietudes cerca de este hecho, como el fundamento del delito, dónde se causó o dónde está el resto del cuerpo del fallecido.

En el coche de hechos justiciables se cree que sobre el 13 de febrero de 2019 Carmen Merino se encontraba con Jesús María Baranda en la vivienda de él donde los dos convivían desde 2012 en el contexto de la relación sentimental "permanente" que sostenían desde hacía años.

Así, utilizando que radicaban ellos 2 solos y que "no había terceras personas que tengan la posibilidad de ayudar" al hombre, la mujer le proveyó una "elevada proporción de diazepam", somnífero que le dejó "adormilado, descartando de esa manera sus opciones de defensa, todo ello con la intención de terminar con su historia".

Añade que ella "ocasionó intencionadamente la desaparición de Jesús María Baranda, con la intención de aprovecharse a nivel económico de sus recursos" y usó una "sierra eléctrica" para "liberarse del cuerpo" de su pareja, que la había nombrado "heredera universal" en su testamento.

En la resolución asimismo se expone que "no se conoce" exactamente en qué situaciones murió el hombre ni cuándo o dónde se causó el delito, puesto que hasta la actualidad unicamente se encontró su cráneo.

Tanto la Fiscalía como la acusación especial, que ejercitan los hijos de la víctima, piensan a la acusada autora de un delito de asesinato con alevosía (imposibilidad de defensa) y con la coyuntura agravante de vínculo.

El fiscal solicita para la mujer una condena de 25 años de prisión con inhabilitación absoluta a lo largo de todo ese tiempo, al paso que la acusación especial opta por la prisión persistente revisable, y subsidiariamente la pedida por el ministerio público.

Además, la Fiscalía pide que indemnice a los 2 hijos, el hermano y el primo del decapitado con 20.000 euros para cada uno de ellos por el daño ética, al paso que la acusación solicita 35.000 euros para todos los hijos.

Por el opuesto, la defensa mantiene que la acusada es inocente y demanda la libre absolución, sin que proceda indemnización alguna.

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