• viernes 07 de octubre del 2022

Confirmada la pena de 4 años de prisión a un taxista por abusar de una muchacha pasajera ebria

img

La Sala Civil y Penal del Tribunal Superior desecha el recurso del taxista, que fue culpado por la Audiencia de Cantabria el mes pasado de enero

SANTANDER, 18 Jun.

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria confirmó la condena de 4 años de prisión a un taxista de Santander por abusar sexualmente de una muchacha de 23 años que estaba bebida y a la que debía llevar a casa.

En una sentencia, que no es estable y contra la que cabe interponer recurso de casación frente al Tribunal Supremo, los jueces del TSJC desestiman el recurso anunciado por el acusado contra la resolución de la Audiencia de Cantabria, que el mes pasado de enero le condenó como creador de un delito de abuso sexual.

Además de la pena de prisión, la AP le prohibió estar comunicado o arrimarse a la mujer a lo largo de ocho años y le impuso una medida de independencia observada de 4 años desde su salida de prisión.

A la hora de fijar esta pena, la Sala de la Sección Primera tuvo presente la concurrencia de la coyuntura atenuante de reparación del daño, en tanto que con carácter antes de la celebración del juicio el procesado consignó el importe total de la indemnización pedida por las acusaciones, que sube a 8.880 euros.

Según el relato de hechos probados de la resolución de instancia, que la Sala Civil y Penal admite en su integridad, sucedieron sobre las cinco y media de la madrugada del 30 de septiembre de 2019, en el momento en que una amiga de la mujer decidió llamar a un taxi a fin de que la llevara a su casa, en tanto que estaba "bastante mareada por el consumo de bebidas alcohólicas".

Una vez en el vehículo, "el procesado, con iniciativa de agradar sus deseos sexuales y aprovechándose del estado de somnolencia de la joven derivado del cuantioso consumo de alcohol previo, empezó a tocarle la rodilla y fue subiendo la mano hasta llegar a la región genital que empezó a frotar sobre el pantalón".

Cuando ahora se aproximaba a su destino, enseña la sentencia que el taxista "se desvió" y "paró su vehículo cerca de unas pistas de fútbol salón". "Tras bajarse del mismo -sigue la resolución- pasó al taburete trasero y, volviéndose a explotar del estado de embriaguez en que estaba la joven, afectando de forma intensa a la aptitud de reacción activa, quedándose denegada, le soltó el cinturón de seguridad, la dio la vuelta, le bajó el pantalón y la braga, se puso tras ella, la penetró vaginalmente".

Tras dejarla en el número de la calle que ella le había correcto, la joven "fue ayudada por vecinos del sitio y atendida en emergencias del Hospital de Valdecilla".

La defensa arguyó en su recurso la presencia de un fallo en la opinión de la prueba y apuntó a que dado que la mujer no se opusiese de manera expresa a la relación ha podido ser interpretado por el acusado como permiso implícito, pues la mujer no estaba tan perjudicada por el alcohol para ser inútil de enseñar su oposición a la relación. Pero el tribunal no comparte esta apreciación por múltiples fundamentos.

Primero, por el hecho de que el procesado "conocía que la mujer tenía con seriedad perjudicadas sus habilidades motoras como resultado del consumo de bebidas alcohólicas" y ten en cuenta que ella "fue inútil de emprender sola el vehículo y de ajustarse el cinturón de seguridad, y esto lo apreció el conductor".

En segundo rincón, pues "el ambiente y situación en que se generaron los hechos no eran los propios de una relación de esta clase. A este respecto -añade la sentencia- debe de tenerse presente que el procesado se relaciona con la mujer únicamente como pasajera, exactamente para transportarla de manera segura hasta su hogar".

Junto a ello, "el supuesto 'cortejo' habido entre la pasajera y el conductor no fue tal", puesto que "lo que hubo fueron tocamientos por la parte del conductor hacia una mujer precisamente ebria, tocamientos completados desde el puesto del conductor a la pasajera sentada en el taburete trasero". Y es que "el 'cortejo' se limitó a toquetear a la mujer ebria".

Y, al final, pues "la relación íntima en teoría permitida de manera tácita (por sepa de oposición o rechazo, expresados de manera indudable) se desarrolló en el poco tiempo de tres minutos".

Así ya que, la Sala Civil y Penal cree que "no existe duda alguna de que la Audiencia Provincial se ha configurado de forma plena a las máximas de experiencia, pues la experiencia nos enseña que lo sucedido a la mujer no fue que sostuviese una relación íntima deseada y permitida con un individuo que ella había escogido libremente".

"Lo que le sucedió fue exactamente lo que comprende la Audiencia Provincial que ocurrió, que la mujer fue víctima de un atentado a su independencia sexual en una situación donde lo último que cabía aguardar era una conducta como la interpretada por el procesado, y que la reacción de la pasajera fue la habitual en quien, estando poderosamente ebria, se ve asombrada por un ataque que se genera en un ambiente en teoría seguro", añade.

E insiste: "No hubo ni ha podido existir fallo de interpretación alguno por la parte del procesado, que conocía el nivel de afectación por el alcohol que sufría la mujer, sabía que su única relación con ella era y podía ser transportarla hasta su residencia, y que, lejos de esto, aprovechó la situación de embriaguez de la pasajera para agradar su deseo sexual atentando contra la independencia y dignidad de aquella".

"No cabe ampararse en que creyó que había permiso implícito por el hecho de que no mostró oposición. Insistimos, en esa situación no había fallo de interpretación viable, solo aprovechamiento de la situación de debilidad en que estaba la pasajera", apostilla.

Para el tribunal, "siendo la independencia sexual de la gente un bien jurídico de primer orden protegido por nuestro ordenamiento penal, el ejercicio de 4 esta independencia no puede ser descrito con el aforismo reduccionista 'no es no'; sino más bien con otro, bien diferente, que puede ser enunciado como 'solo sí, es sí'.

Por todo ello, concluye la Sala de lo Penal que "la Audiencia Provincial ha preparado de prueba de entidad bastante para desvirtuar la presunción de inocencia del acusado, prueba que fué lograda y aportada al desarrollo con las garantías demandadas por la Constitución y las leyes procesales y que fué razonadamente tenida como de cargo dependiendo del análisis del cuadro probatorio en su grupo".

Más información

Confirmada la pena de 4 años de prisión a un taxista por abusar de una muchacha pasajera ebria