28/07/2026Contacto
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La Posada El Cafetín

La Posada El Cafetín

Casa rural · La Hermida (Cantabria)
★★★★☆ 3.9 (28 reseñas)

Opiniones de clientes

Charo R. Gitrama ★☆☆☆☆

Una pensión nada recomendable. La comunicación fue muy difícil y confusa desde el principio. Teníamos reserva para dos noches y la dueña nos dejó fuera la segunda noche porque nuestra hija de 3 años había tenido un escape de pipí durante la noche. Situación bochornosa. Una pena que en un entorno tan maravilloso existan alojamientos tan poco profesionales y desagradables. El resto de alojamientos en Cantabria fueron estupendos!

DAVID LOZANO CASTELLANOS ★☆☆☆☆

Surrealismo en El Cafetín. Nos alojamos mi novia y yo y la señora que lo regenta nos dijo que si queríamos desayunar al día siguiente nos apuntásemos en la pizarra, cosa que no hicimos. Al despertarnos decidimos ir al pueblo a tomar el café por allí y al alejarnos unos metros, ¡sorpresa!, se abre el visillo de la ventana y suenan unos murmullos. Resulta que es la señora que ha preparado el desayuno para nosotros. En ese momento un tanto incómodo finalmente entienden que nos vamos sin desayunar. Esa tarde llegaron un grupo de jóvenes que alquiló el resto de habitaciones y la señora nos dijo que al día siguiente se van ellos a la playa, por lo que le pregunté si habría entonces problema por salir un poco más tarde, un poco antes de comer. -Ningún problema. me espetó la señora, al menos en tres ocasiones en esa misma conversación. Después me crucé con su marido, con quien hablé también sobre eso y me dijo que muy bien, que no hay problema alguno. En nuestra última mañana y con muchas ganas, nos metimos a hacer la vía ferrata de la Hermida y sobre las 12:00, poco antes de meternos en el puente más largo de Europa, nos vibra el teléfono y lo cogemos. Es la señora del Cafetín quien está al otro lado, en un tono muy hostil, gritando diciendo que lleva llamándonos desde hace una hora (teníamos 11 llamadas perdidas) y que no habíamos desalojado la habitación que la tenía que dejar limpia para los siguientes inquilinos, algo que nos sorprendió mucho ya que era nuestra primera noticia. Gritaba muy ansiosa, que eso no se hace, que no se puede ir uno de excursión el día en que se deja la habitación. Yo, estupefacto, le recordé en lo que habíamos quedado el día anterior, a lo que continuaba quejándose en un "non stop". Yo, colgado a la entrada del puente y más nervioso por la conversación con ella que por los cientos de metros de altura en los que me encontraba, trate de darle solución. "- Si quiere, para acelerarlo, saque todas nuestras cosas como caigan en las mochilas y vaya limpiando la a habitación, nosotros bajaremos dándonos mucha prisa." Ella me dice que no, gritando sin parar y volviendo a la queja una y otra vez, a la que se sumaba su marido por detrás con comentarios ofensivos. Todo ello sin aportar solución alguna. Yo no sabía que más hacer, pero tras 8 minutos de ansiedad pura se pudo colgar la llamada. Desde ahí pedimos permiso en la ferrata para pasar delante de una familia y como un rayo cruzamos el puente de 90 metros de longitud, finalizando la ferrata a toda prisa. El resto del camino hasta El Cafetín corriendo bajo el sol y batiendo todos los records de velocidad registrados en esta actividad montañera. Llegué antes que mi novia, que la pobre me dijo que me adelantara yo que no podía seguir el ritmo y me al llegar me encuentro con la señora. Yo sudando a tope, con todo el equipo puesto de ferrata y...¿mi mayor sorpresa? La señora me recibió con una sonrisa diciéndome que era el día más caluroso del año y trasladándome una amabilidad extrañísima, como si la conversación anterior no hubiera existido… De hecho, mientras yo colocaba la ropa a tropel en las maletas, ella amablemente me ofrecía ayuda para bajarlas. Era como si me hubiese llamado por teléfono otra persona, como si su personalidad se hubiese desdoblado al estilo "Mr Hide". En este arrebato de amabilidad nos confiesa que el grupo de jóvenes que se hospedaban habían decidido coger la habitación en la que estábamos hospedados, ¡que casualidad! Su marido apareció en escena también como si nada... entre mi desconcierto y extrañeza, salimos escopeteados del lugar. En fin, una situación muy extraña que solo me ha ocurrido en este kafkiano lugar.

Mar Ian ★★★★★

Precioso lugar para hospedarse. Hemos pasado la nochevieja en familia y teníamos de todo. Las habitaciones muy bonitas con baño,televisión y wifi en toda la casa (hoy en día muy importante). A pesar de ser temporada fría, la casa tiene una buenísima calefacción y muy bien repartida en todas las estancias. Lugar totalmente recomendable.

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