Crónica Cantabria.

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El acusado de abuso niega los cargos, la menor afirma que era algo común.

El acusado de abuso niega los cargos, la menor afirma que era algo común.

En Santander, el hombre acusado de abusar de la prima de su esposa durante cuatro años, desde que tenía ocho años hasta los doce, ha negado rotundamente las acusaciones en su contra. Se ha defendido diciendo: "Es completamente mentira". Por su parte, la menor, cuyo testimonio se ha escuchado en la sala, ha asegurado que fue "abusada" de manera "habitual".

El juicio, que ha concluido y está a la espera de sentencia, se llevó a cabo este viernes en la Audiencia Provincial de Cantabria. El proceso había sido pospuesto un mes debido a que la acusación particular, liderada por la madre de la víctima, no pudo testificar a tiempo debido a un cambio de domicilio.

El acusado, quien solo ha respondido a las preguntas de su defensa y fue el último en declarar por solicitud de su abogada, ha negado haber estado a solas con la menor en alguna ocasión y ha rechazado las acusaciones de tocamientos. Ha afirmado: "Es completamente falso que haya estado abusando de ella durante años".

Sin embargo, según el relato de la menor, cuya grabación en DVD se reprodujo en la sala, el acusado aprovechaba los momentos en los que la niña visitaba la casa de su familia paterna, donde él vivía, para realizar tocamientos en su pecho, vagina y glúteos en múltiples ocasiones.

La víctima ha explicado que el acusado aprovechaba cualquier situación, como cuando jugaban a hacer cosquillas o cuando decía que quería mostrarle algo en su teléfono móvil, para acercarse a ella.

De acuerdo con el testimonio de la menor, estos hechos ocurrían de manera "habitual" cuando visitaba la casa de su tía, y eran prácticamente idénticos cada vez. La niña se sentía "atónita" cuando sucedían y, al sentirse incómoda y asustada, se apartaba y se alejaba de él.

La situación se prolongó desde 2017 hasta finales de 2021, momento en el que la menor se lo confesó al novio de una amiga a través de Instagram, sintiendo que él era la única persona en quien podía confiar. Este testigo confirmó la conversación en el juicio y la alentó a denunciarlo, ya que pensaba que los demás no le creerían.

Fue entonces cuando la madre de la menor, visiblemente emocionada al testificar en el juicio, descubrió lo que estaba ocurriendo al revisar el teléfono de su hija y encontrar la conversación.

La familia del investigado, con la esposa y los suegros testificando a su favor, niega que la menor visitara su casa con regularidad desde el fallecimiento del padre de la niña. Argumentan que viven en un espacio muy pequeño y todos permanecen juntos, por lo que consideran "imposible" que algo así haya sucedido.

Durante el juicio se presentó como prueba el informe psicológico de la terapeuta que trataba a la menor tras la denuncia de los abusos. Este informe señala que el testimonio de la víctima es "creíble" y detalla un contexto "coherente" y "profundo" en los detalles proporcionados.

Además, la terapeuta explicó que el estado emocional de la menor se encuentra desequilibrado debido al fallecimiento de su padre y los hechos denunciados, lo que se suma a su "vulnerabilidad".

Otro informe presentado en el juicio, realizado por un perito forense sobre las secuelas de la víctima, destaca que el relato fue "espontáneo" y que la niña presenta una "vulnerabilidad subyacente" y "daños sociales derivados de estos hechos" debido a la "ruptura" de su relación con su familia paterna.

En las conclusiones, la fiscalía resaltó el testimonio detallado de la menor, respaldado por los peritos, y señaló las contradicciones en los testimonios presentados por la defensa sobre las visitas de la víctima a la casa del acusado.

Por lo tanto, la fiscalía mantiene la petición de cinco años y medio de prisión, cinco años de libertad condicional y una compensación de 6.000 euros por los daños morales, aumentando de ocho a diez años la inhabilitación para trabajar con menores.

La acusación privada también considera que los hechos están probados, el testimonio de la víctima fue "persistente" y detallado, y que el abuso sexual se produjo con aprovechamiento de poder. Solicitan una condena de seis años de prisión, alejamiento y prohibición de comunicarse con la menor durante diez años, libertad condicional por ocho años, inhabilitación para trabajar con menores durante una década y una indemnización de 10.000 euros por daños y perjuicios.

Por su parte, la defensa insiste en la absolución del acusado al considerar que los hechos no están probados. Argumentan que el testimonio de la víctima es "completamente inventado", carece de detalles y resulta "inverosímil". Además, destacan la mala relación entre la madre de la niña y su excuñada, lo que les lleva a creer que la denuncia es motivada por razones ajenas al supuesto abuso.

La defensa solicita que se tenga en cuenta un pago de 6.000 euros por parte del acusado como un gesto de reparación del daño en caso de ser encontrado culpable.