Crónica Cantabria.

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El Sardinero brilla a pesar de la caída del Racing ante el Barça en la Copa.

El Sardinero brilla a pesar de la caída del Racing ante el Barça en la Copa.

El pasado 15 de enero, Santander fue testigo de un evento inolvidable en Los Campos de Sport del Sardinero, donde, a pesar de la derrota del Racing frente al FC Barcelona por 0-2 en los octavos de final de la Copa, la afición se mostró totalmente entregada al equipo local.

Los seguidores del Racing, entusiastas y apasionados, llenaron el estadio con cánticos inspiradores como "Sí se puede" y "A por ellos". El ambiente se mantuvo vibrante durante todo el encuentro, evidenciando la inquebrantable ilusión que han cultivado a lo largo de la temporada, incluso cuando la posibilidad de avanzar en la Copa se desvanecía con el paso de los minutos.

Un detalle que no pasó desapercibido fue la actitud de La Gradona, que, tras el silbido final, continuó animando a los jugadores con el lema que resuena en cada rincón del estadio: "Una ilusión nos persigue, a Primera División". Un recordatorio del compromiso y el anhelo de los racinguistas por regresar a la élite del fútbol español.

El encuentro, que congregó a unos 22.481 espectadores, empezó con un retraso de 15 minutos para permitir que todos los aficionados pudieran entrar al recinto. Sin embargo, la llegada al estadio estuvo marcada por las largas colas y la lluvia, lo que generó ciertas quejas entre los presentes ante la tardanza en abrir las puertas del campo.

Previo al inicio del partido, la afición demostró su pasión con cánticos tradicionales, como "Santander la Marina", justo cuando los jugadores del Barça recibían el reconocimiento por su triunfo en la Supercopa. Un momento que no pasó desapercibido para los seguidores locales, que levantaron sus voces en apoyo a su equipo.

Entre las autoridades presentes destacaron los presidentes de ambos clubes, Manolo Higuera y Joan Laporta, además de la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, y el delegado del Gobierno, Pedro Casares. Una muestra de la relevancia del evento en la política y la cultura local.

A medida que avanzaba la tarde, miles de aficionados racinguistas se congregaron en las cercanías del estadio, muchos de ellos recordando el último enfrentamiento entre ambos equipos en marzo de 2012, cuando el Racing descendió de Primera División. Este encuentro fue una oportunidad para revivir viejos recuerdos y establecer el lazo con un equipo que ha sufrido en los últimos años.

Los primeros en llegar al estadio fueron los jugadores del Barcelona, quienes fueron recibidos con silbidos y luces de linternas por parte del público local. En contraste, los racinguistas vitorearon a su equipo con la frase "vamos dale Racing, vamos campeón", creando un ambiente de rivalidad pero también de respeto.

Finalmente, alrededor de las 19:50 horas, el autobús que transportaba a los jugadores del Racing llegó al estadio, recibiendo una explosión de entusiasmo, fuegos artificiales y el incesante grito de "Sí se puede" por parte de los aficionados. Una escena que refleja la pasión y la determinación de un club que, a pesar de las adversidades, mantiene viva la llama de la esperanza.