El sobrecoste de 20 millones en trenes de Cantabria y Asturias revela fallos en la gestión técnica
El contrato de adquisición de trenes para Cantabria y Asturias incurrió en un sobrecoste cercano a los 20 millones de euros. La causa principal fue la inclusión de prescripciones técnicas incompatibles con la infraestructura existente, que no pudieron ser cumplidas durante la ejecución.
Este contrato, adjudicado a CAF en 2020, se vio afectado por errores en los pliegos, relacionados con las dimensiones de los trenes que no cabían por los túneles ya en servicio. La falta de consulta previa a las bases de datos de Renfe y Adif agravó la situación, generando retrasos y modificaciones que elevaron el coste final.
El Tribunal de Cuentas ha señalado que estas prescripciones imposibles de cumplir reflejan una gestión deficiente y una falta de diligencia en la planificación. La modificación contractual posterior, que no estuvo ajustada a la legalidad, fue la principal causa del incremento económico.
El contexto político se enmarca en las promesas de renovación del transporte público en la región, con compromisos de ampliar la flota y extender las gratuidades, que ahora se ven afectados por estos errores. La falta de coordinación entre los organismos responsables contribuyó a la situación.
Mirando hacia el futuro, la compra de siete trenes adicionales y el cumplimiento de los plazos, previstos para 2028, dependerán de una gestión más rigurosa y de una planificación técnica alineada con la infraestructura existente. La experiencia refuerza la necesidad de controles más estrictos en contratos públicos de alta complejidad.
En un contexto más amplio, estos incidentes evidencian la importancia de una gestión pública eficiente en proyectos de infraestructura, especialmente en un momento en que las administraciones buscan modernizar el transporte y cumplir con objetivos de sostenibilidad y accesibilidad.