• lunes 26 de septiembre del 2022

El Supremo asegura diez años y medio de prisión al 'kamikaze' del incidente mortal de la A-67

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Venía de las fiestas de Bilbao y circuló de madrugada en el mes de agosto de 2016 a lo largo de 9 km en sentido opuesto hasta chocar con un joven que murió

SANTANDER, 8 Jul.

El Tribunal Supremo confirmó la condena de diez años y seis meses de prisión impuesta al conductor de un turismo que circuló múltiples km en dirección opuesta por la Autovía de la Meseta A-67 a su paso por Cantabria la madrugada del 28 de agosto de 2016, hasta chocar con otro vehículo que iba en sentido preciso y cuyo ocupante -un joven de 34 años- murió instantaneamente tras la colisión.

Así lo ha ratificado la Sala de lo Penal del TS en una sentencia dictada en el mes de junio y divulgada este viernes donde desecha el recurso del 'kamikaze' procesado contra el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC), que asimismo rechazó la apelación del implicado corroborando la resolución de la Audiencia Provincial tras el juicio por jurado.

El tribunal le declaró culpable unánimemente y, por mayoría, de ocasionar la desaparición al joven de manera intencionada, en tanto que más allá de que se incorporó "por equivocación a la autovía en sentido opuesto, una vez dentro se percató de que circulaba en sentido opuesto y no le importó" proseguir circulando de esa forma.

Además, y asimismo por mayoría, estimó que la nosología siquiátrica sufrida por el conductor, unida al consumo el día de los hechos de bebidas alcohólicas "en cantidad bastante" afectó "levemente" sus facultades intelictivas o volitivas

En consecuencia, fue culpado como creador de un delito contra la seguridad vial en la modalidad de conducción con manifiesto desprecio por la vida del resto, en certamen ideal con un delito de homicidio, con la atenuante de reparación del daño y analógica por la combinación entre embriaguez y perturbación psíquica.

Además, deberá abonar indemnizaciones por importe total mayor a 250.000 euros a los progenitores, hermana y novia de la víctima, con compromiso civil subsidiaria de una empresa de seguros.

Según los hechos probados, sobre las cinco de la madrugada del día 28 de agosto de 2016 el acusado, que retornaba de las fiestas de Bilbao, se incorporó por equivocación por la salida 195 a la A-67 por carril opuesto al habitual de circulación, manteniéndose en tal autovía y en sentido contrario a lo largo de precisamente 9,5 km.

Circulando de esa forma, por su derecha y precisamente a 90 Kilómetros por hora se cruzó con 2 automóviles que iban adecuadamente por su carril, quienes le brindaron rachas de luces largas y reiterados pitidos de claxon para advertirle de lo incorrecto de su seguir sin que él "respondiera, rectificara o tomara medida alguna para eludir el riesgo que se encontraba causando", apunta el relato judicial.

Cuando llevaba recorridos unos 9 km y medio, chocó contra un turismo que en ese instante estaba realizando adecuadamente una maniobra de adelantamiento a un vehículo que le antecedía. Como consecuencia de la colisión, el conductor del vehículo con el que chocó murió instantaneamente por causa de un shock hipovolémico.

El causante fue movido al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, por las lesiones que padeció y donde, por orden judicial, se le han tomado muestras de sangre, que analizadas por el Instituto Nacional de Toxicología, concluyeron que presentaba un nivel de 1,93 gramos de alcohol por litro de sangre.

Entre otros razonamientos, al desechar el recurso interpuesto, el Supremo resalta la lógica de la motivación del jurado al saber que el acusado se percató de que circulaba en sentido opuesto, basándose en el testimonio de los conductores de los automóviles con los que se cruzó y que le advirtieron con señales lumínicas y acústicas.

Teniendo presente "visto que fueron múltiples los conductores que, circulando apropiadamente, advirtieron al acusado", para el Alto Tribunal la conclusión de los integrantes del tribunal "no solo es inteligible, sino resulta la mucho más lógica, en la medida donde comprendieron que, frente a las consecutivas observaciones, lo natural era acabar que el acusado se percató de que conducía en sentido opuesto".

"Y si, pese a ello, continuó manejando, sin achicar la agilidad ni adoptar ninguna medida de precaución, es del mismo modo lógico terminar que, cuando menos, manifestó indiferencia frente cualquier resultado dificultosamente dañoso que, con muy alta posibilidad, podría ser de una colisión de adelante con otro vehículo".

Recuerda además de esto que no se puso en duda que el acusado conocía la región, y que "siempre sabía que circulaba por una autopista y que, en exactamente la misma, si múltiples conductores se cruzan con él en los 2 carriles por los que circula y le avisan con señales lumínicas y acústicas, la conclusión lógica es que es él quien circula en sentido opuesto al tolerado".

El Supremo considera además de esto que la pena no puede considerarse desmedida a la gravedad del hecho en su sentencia, contra lo que no cabe recurso alguno y es estable.

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