• sábado 01 de octubre del 2022

El TS ratifica la reducción de 12 a siete años y medio de prisión por violar a una menor

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Asimismo repudia el subtipo agravado de empleo de armas al no precisarse si hubo exhibición de un cuchillo o aproximación y contacto corporal

SANTANDER, 9 Jul.

El Tribunal Supremo ha ratificado la reducción de pena, de 12 años a siete y medio de prisión, impuesta por el Superior de Justicia de Cantabria a un hombre culpado por violar a una menor.

El TS lo establece de esta forma en una sentencia, que es estable ya que no caben mucho más elementos, tras negar los de casación impuestos por el procesado, la víctima y la Fiscalía contra el fallo del TSJC.

En su resolución, la Sala de lo Civil y Penal estimaba relativamente la apelación del procesado, disminuyendo en 4 años y medio la condena de prisión impuesta por la Audiencia Provincial, tras absolverle del subtipo agravado de violación con empleo de armas.

El prominente tribunal cantabrio asimismo redujo la prohibición de cercanía y comunicación con la víctima -una muchacha de 17 años, exnovia de un familiar- de los 15 años fijados en su día por la AP a diez y medio, y declaró de trabajo las costas procesales de la apelación.

En el juicio, que se festejó en la Sección Primera de la AP en el mes de octubre y noviembre de 2019, el acusado mantuvo que fue una relación íntima permitida. Los hechos sucedieron el 16 de diciembre de 2017, en el momento en que el recurrente ha propuesto a la chavala proceder a su casa con la explicación de que su primo y exnovio de la joven, que se encontraba en prisión por haberla agredido, iba a llamar esa noche a su casa y deseaba charlar con ella.

La sentencia de la Audiencia de Cantabria consideró demostrado que en el momento en que los dos estaban en las escaleras del inmueble en el que radicaba el enjuiciado, éste sacó del bolsillo de su pantalón un cuchillo de enormes dimensiones y se lo puso en la región del estómago "exigiéndola tener relaciones íntimas".

La chavala, a la que acusó de ser la encargada de que su primo estuviese en la prisión, "le manifestó que no deseaba tener ningún género de contacto sexual con él, más allá de que, frente al miedo que le inspiraba la situación y el lógico temor a que el procesado utilizara el cuchillo contra ella", él logró penetrarla vaginalmente hasta eyacular.

La sentencia de la Audiencia estimaba que los hechos descritos integraban el subtipo agravado, ya que "no se cuenta una fácil exhibición sino más bien un empleo, una utilización de un cuchillo de enormes dimensiones, contra el cuerpo de la víctima, contra partes donde se encuentran órganos vitales, y servirse de él para hallar que ésta, asustada frente a la oportunidad de padecer graves daños anatómicos en el caso de no entrar a la demanda del atacante, oponga una menor resistencia y ceda a la intención del agresor".

El TSJC examinó en la sentencia de apelación la jurisprudencia del Supremo, según la que "la sola presencia del arma a cargo del atacante sexual en el momento en que asedia a su víctima es bastante comunmente para asustarla y llena las demandas del tipo", al tiempo que para colmar las del subtipo agravado "se necesita algo mucho más que es la utilización arriesgado del arma poniendo en riesgo la vida o la integridad física de la víctima".

Así, el aspecto importante para la app de este precepto no es "el instrumento", sino más bien "la utilización" que el sujeto lleve a cabo del mismo, de tal modo que la pura presencia del "instrumento" no integraría el subtipo agravado, si no se hace un empleo de aquel que logre poner bajo riesgo la integridad física del sujeto pasivo.

El TSJC concluía que en un caso así, la sentencia apelada "no detalla una situación de peligrosidad autónoma para el bien jurídico
protegido" -la independencia sexual de la víctima-, "ya que no se detalla ni un contacto del cuchillo con el cuerpo, ni la situación del cuchillo y su cercanía a la víctima". De forma congruente con esta situación, se identifica la subjetividad de la intimidación como "el miedo que le inspiraba la situación y el temor a que el procesado utilizara el cuchillo contra ella".

El TSJC rechazaba el resto de alegaciones del culpado, y puso en prueba la "resonante contradicción de sus ediciones sobre los hechos y la palmaria incoherencia de su explicación".

Y en este momento, el TS hizo lo propio con los elementos de la Fiscalía -por incorrecta app del subtipo agravado de empleo de instrumento arriesgado-, de la víctima -asimismo por vulneración del derecho a la tutela judicial eficaz- y del culpado -por vulneración del derecho a la presunción de inocencia-.

Sobre el primer tema, la Sala de lo Penal del Supremo acepta que un cuchillo de enormes dimensiones resulta "probablemente perfecto" para generar lesiones graves o aun la desaparición que recopila la cláusula agravatoria del producto del Código Penal en cuestión.

Pero en un caso así, los hechos probados "muestran tasas de imprecisión muy importantes que previenen detectar con la precisa claridad que a través de la utilización -del cuchillo- se generara ese riesgo preparado, que sobrepasa el de la pura exhibición, para la vida o la integridad física como fundamento de la agravación habitual del delito de agresión sexual".

"No se describen las específicas situaciones de utilización, particularmente si existió o no contacto del cuchillo con el cuerpo, la específica situación, su cercanía al cuerpo de la víctima a lo largo del avance del coito", abunda la sentencia.

Añade sobre esto que no se precisa si la acción descrita supuso "contacto o aproximación corporal o pura exhibición -del cuchillo- a la altura del estómago", lo que "no basta" para ver la citada agravante.

Por otro lado, el Supremo repudia la intención del denunciado, que considera "deficiente" la base probatoria de la sentencia, al comprender que la conclusión de responsabilidad a la que llegó la Audiencia Primero y convalidó tras el TSJC sí se fundamentó en "prueba bastante" y "racionalmente valorada" además de esto, incluyendo las afirmaciones de él y de ella -que "ofreció aclaraciones enormemente fiables" y "sin contradicciones"- y de presentes con cuentos de "destacable importancia" que corroboraron los hechos denunciados.

A ello se aúnan los desenlaces de la prueba pericial biológica, que "no proponen duda alguna" de la presencia de una relación íntima entre los dos, lo que reafirma la versión de la muchacha y "desgasta la rigidez y compromete la atendibilidad de la versión protectora" del recurrente, que "fué mudando en todo el desarrollo, desde negación de toda relación íntima hasta su aceptación, dependiendo del caudal probatorio libre".

Y particularmente, desde el momento en que se incorporó el resultado de las pruebas que concluyeron ADNsuyo en muestras biológicas agarradas en el cuerpo y ropa de la víctima.

"El saldo acreditativo de la hipótesis acusatoria que lanza el grupo de los medios de prueba practicado es descubiertamente positivo", concluye el TS.

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