• miércoles 28 de septiembre del 2022

El TSJC asegura la nulidad de un despido tras una demanda sindical por abuso de contratación temporal

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SANTANDER, 20 Jul.

El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) confirmó la nulidad del despido de un trabajador pues se causó como reacción de la compañía a un acta de infracción de la Inspección de Trabajo, que había girado múltiples visitas a la compañía tras la demanda sindical de utilización exagerada y fraudulenta de la contratación temporal.

El TSJC soluciona de esta manera el recurso de suplicación anunciado por la compañía contra la sentencia del Juzgado de lo Social nº 5 de Santander, que el mes pasado de marzo la condenó a readmitir de forma inmediata al trabajador, a abonarle los sueldos de tramitación y a indemnizarle con 17.000 euros por los daños morales y perjuicios sufridos.

La resolución de la Sala de lo Social del TSJC cree en parte el recurso de la compañía, solo en el sentido de calificar la relación laboral del trabajador como de fijo discontinuo, en frente de la de indefinido que le dio la sentencia de instancia. Esta estimación parcial piensa que la compañía no fué sentenciada en costas.

La sentencia fué notificada últimamente y no es estable, en tanto que contra exactamente la misma cabe interponer recurso de casación para la unificación de doctrina frente al Tribunal Supremo.

El trabajador cuyo despido fué proclamado nulo comenzó a trabajar en la compañía en 2010 y durante una década firmó un total de 44 contratos casuales. El último sucedió en el último mes del año de 2020.

Su caso fue objeto de atención por la parte de la Inspección de Trabajo, que entre diciembre de 2020 y octubre de 2021 viró múltiples visitas al centro de trabajo a consecuencia de la demanda sindical sobre utilización desmesurada y fraudulenta de la contratación temporal.

La Inspección asimismo examinó la situacion de otros trabajadores, que asimismo encadenaban varios contratos casuales, y al final en el mes de octubre de 2021 levantó acta de infracción. Notificada el acta al gerente sindical, éste solicitó explicaciones a la compañía, que le notificó de la intención de no regresar a contratar al trabajador.

El trabajador demandó entonces a la compañía aduciendo que se había producido una vulneración de la garantía de indemnidad, o sea, de su derecho a no padecer represalias por haber solicitado contra ella. Es decir, comprende que no fue llamado por la compañía en su condición de fijo discontinuo, en el momento en que de esta forma venía haciéndolo desde 2010, tras la demanda sindical frente a la Inspección.

La sentencia del Juzgado de lo Social estimó su intención y calificó como nulo el despido "por haber vulneración de derechos escenciales, específicamente, de la garantía de indemnidad".

Ahora el TSJC asegura que "se ha acreditado la presencia de rastros de que se ha producido una vulneración de derechos escenciales del demandante", como que el trabajador había sido contratado consecutivamente a lo largo de diez años hasta el momento en que el sindicato denunció la situación, que su caso fue singularmente examinado por la Inspección, y que desde ese instante dejó de ser contratado.

Así, cree que la compañía "deja de llamar" al trabajador por su afiliación al sindicato y por la demanda de este. En determinante, comparte que "la compañía reaccionó contra la actuación de la Inspección de Trabajo escogiendo al actor -y a algún otro trabajador- como escarnio colectivo, finalizando la relación laboral", añade la resolución.

El TSJC asimismo se pronuncia sobre la relación laboral del trabajador con la compañía y asegura que "es clara la presencia de estafa de ley en la contratación" como temporal. "El actor tiene la cuenta de trabajador fijo de trabajos intermitentes y tenía derecho a la reincorporación o llamamiento", añade.

En este sentido, enseña que "hay una necesidad de trabajo, de carácter intermitente o cíclico, en intervalos temporales separados -si bien a veces fué prácticamente continua- pero reiterados en el tiempo y dotados de determinada homogeneidad".

Así, "a lo largo de diez años firmó 44 contratos y efectuó 2.272 días de trabajo efectivo, siendo llamado de año en año frente a las pretensiones estructurales de la compañía y en donde su contratación se realizaba en un 'formateo' de no sobrepasar los 11 meses de contratación temporal en un intérvalo de tiempo de 18 meses, de conformidad con la previsión usual".

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