Ganaderos de Cantabria exigen a la industria láctea un precio justo.
En Meruelo, el 30 de marzo, un grupo significativo de ganaderos de leche de Cantabria ha realizado un llamado a las industrias lácteas, instándolas a reflexionar sobre las inminentes reducciones de más de cinco céntimos en el precio que se paga por la leche en origen. Estas disminuciones, catalogadas por los productores como "temerarias", podrían acrecentar el fenómeno del cierre de granjas en la región.
La manifestación, llevada a cabo este lunes, fue organizada por diversas asociaciones agrarias, entre ellas UGAM-COAG, ASAJA, UPA y AIGAS, apoyadas por cooperativas locales como AgroCantabria, Ruiseñada y Valles Unidos del Asón. La protesta tuvo lugar frente a la Fábrica de Leche Celta, donde aproximadamente 150 ganaderos expresaron su descontento rociando las puertas de la entrada con bidones de leche y timbrando sin obtener respuesta por parte de la industria.
Durante el evento, Luis Pérez Portilla, secretario general de UGAM-COAG, subrayó la necesidad de un “precio digno” para el producto lácteo, manifestando que la situación actual, marcada por el conflicto bélico en Irán, afecta a múltiples sectores, pero la imposición de contratos sin negociación es inaceptable para los productores lácteos.
Portilla criticó los contratos que deben renovarse pronto, describiéndolos como una "auténtica vergüenza", y denunció la falta de diálogo entre las industrias y los ganaderos, que se sienten atrapados debido a la naturaleza perecedera de su producto, lo que las industrias utilizan para amenazarlos con no recoger la leche.
Este periodo crítico para la renegociación de contratos coincide con un aumento considerable en los costos de producción, que se han visto afectados por la guerra en Irán. El secretario de UGAM-COAG instó al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a actualizar y aumentar los precios en concordancia con estos nuevos costos, recordando que no es sostenible vender a pérdidas.
Los incrementos en los precios de insumos como el carburante (41%), los fertilizantes (20%) y los plásticos (más de 20%) durante la campaña de ensilado presentan un desafío adicional para los ganaderos, cuyo costo de la electricidad también se ha disparado, afectando la rutina diaria de ordeño a lo largo del año.
Pérez Portilla manifestó que el desánimo y la frustración son emociones predominantes entre los ganaderos en esta crisis, recordando que la situación ha cambiado drásticamente en pocos meses, cuando la industria buscaba activamente ganaderos y leche debido a la escasez en el país.
El número de explotaciones ganaderas ha disminuido casi un 50% en la última década, pasando de 17,000 a las actuales 8,700, mientras que en Cantabria sobrevivían solo 700 ganaderos de leche. Esto deja claro el impacto que la situación tiene en la economía agrícola de la región.
Portilla dejó claro que los ganaderos son personas con nombres y apellidos, no meros números en un informe, y pidió a las industrias asumir una postura de responsabilidad ante esta crisis. Aseguró que seguirán presionando y haciendo valer sus derechos donde sea necesario.
El secretario general de UPA Cantabria, Alberto Pérez Quintial, también expresó su preocupación al informar que minutos antes de la manifestación, la fábrica recibió cisternas de leche de otros países a precios muy bajos, lo que amenaza con alterar aún más el mercado. Quintial subrayó la urgencia de que los Gobiernos actúen para sancionar las prácticas desleales que ponen en riesgo el sector.
Finalmente, Quintial recordó que la situación actual no es resultado exclusivo del conflicto bélico, sino que ya existían problemas en el sector que habían pasado desapercibidos. No podemos permitir que se destruya lo poco que queda de este sector vital para Cantabria, concluyó.