Crónica Cantabria.

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Hombre sentenciado a 15 años por abusar de su hija durante años

Hombre sentenciado a 15 años por abusar de su hija durante años

La Audiencia de Cantabria ha dictaminado que un hombre es culpable de cometer un delito de agresión sexual, en lugar de abusos, debido al elemento de intimidación ambiental presente en el caso.


SANTANDER, 16 May.

La Audiencia Provincial de Cantabria ha sentenciado a quince años de prisión a un individuo por agredir sexualmente a su hija de manera reiterada desde los nueve hasta los catorce años, involucrándose en conductas como masturbación frente a ella, tocamientos e incluso penetración anal y vaginal.

En un fallo comunicado el jueves a las partes, y sujeto a apelación ante la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, la Sección Tercera que llevó a cabo el juicio lo declara autor de un delito continuado de agresión sexual con acceso carnal a una menor de dieciséis años, con prevalimiento por razón de parentesco.

Además de la pena de prisión, se le prohíbe comunicarse y acercarse a su hija durante cinco años, y se le exige pagar una indemnización a la víctima de 10.000 euros por el estrés postraumático que sufre como consecuencia.

De acuerdo a los hechos verificados en la sentencia, el acusado, "aprovechando su rol de progenitor que le concede acceso constante a la menor, y el temor que esta sentía hacia la figura paterna, la obligó inicialmente a presenciar videos pornográficos mientras él se masturbaba delante de ella".

Luego, la forzó "a soportar tocamientos en sus órganos genitales, y posteriormente procedió a introducirle los dedos en la vagina, y más adelante, cuando ya tenía catorce años, a violarla analmente".

"En todas esas instancias, el acusado obligó a la menor a mantener silencio sobre lo ocurrido y a no revelar los hechos a nadie", señala la sentencia, agregando que la menor "se lo confesó a su madre al comienzo, pero esta no le creyó, incluso la reprendió y cuestionó lo que decía".

Años después, ya siendo mayor de edad, la joven reveló la situación a sus amistades, pareja y tía, quien también fue víctima del acusado. Ambas decidieron denunciar los hechos, aunque estaban prescritos en el caso de la tía, pero no en el de la hija del procesado.

Algunos familiares afirmaron en el juicio haber sido víctimas también, pero el hombre lo negó, acusando a una de sus cuñadas de "crear un drama" y orquestar la denuncia para provocar su separación. Por otro lado, la joven denunciante mantuvo su versión: "Mi padre es un pederasta", declaró.

La sentencia declara probado "más allá de cualquier duda razonable" que el acusado "maltrató a su hija", "en una escalada delictiva implacable y escudándose en el temor que la niña sentía, tanto por las amenazas de su padre en caso de revelar algo, como por miedo a su madre, a quien inicialmente le contó lo que sucedía y recibió una reprimenda violenta, lo que incrementó aún más el miedo a denunciar los hechos en su momento".

La jurisprudencia y la doctrina denominan este tipo de intimidación como "ambiental", la cual está presente en este caso, no solo por la actitud del padre, sino también por la de la madre, "quien reprimió de manera violenta la confesión que la niña le comunicó".

Por consiguiente, al calificar la conducta del acusado, el tribunal explica que no se trata de abuso sexual continuado, sino de agresión sexual, ya que hubo intimidación durante la ejecución de los actos, pues "el temor aumentaba con cada acción que él realizaba sobre ella" y aún más cuando se lo confesó a su madre, que reaccionó de forma "agresiva, recriminativa e incluso llegó a pegarla", según la joven, lo que intensificó el temor y el miedo a represalias.

La sala considera los hechos narrados por la joven como comprobados en base a la "abrumadora" evidencia testimonial presentada: la de la denunciante, la de sus tías y la de su tío, todos hermanos de la madre.

Además de las declaraciones de la joven, la sala cuenta con las de las dos tías, hermanas de la madre, quienes vivieron con el acusado hace años y reportaron encuentros sexuales no consentidos con él.

El tribunal también resalta la declaración del tío, calificándola de "sorprendente", pues, a pesar de ser un testigo propuesto por la defensa del acusado, insinuó que su propia hija fue víctima de abuso sexual por parte de este.

Finalmente, la sala explica que impone la pena máxima al procesado "considerando que los hechos imputados fueron numerosos, que la mayoría ocurrieron cuando la víctima tenía menos de 13 años, que la progresión delictiva fue implacable y se intensificó en gravedad, y que también afectaron a otras personas de la misma familia en incidentes ya prescritos".