• sábado 01 de octubre del 2022

La directiva de Altamira protege la arqueología de género: "No hay apunte que afirme que eran hombres los que pintaban"

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SANTANDER, 14 Jul.

La directiva del Museo Altamira, Pilar Fatás, ha defendido la arqueología de género y las perspectivas feministas en el ámbito de la arqueología y la museología para poder "una observación mucho más diversa y también inclusiva hacia nuestro pasado".

"No hay ningún apunte científico que nos afirme que eran los hombres
quienes pintaban, que es la imagen que todos contamos siempre y en todo momento en la
imaginación por el hecho de que siempre y en todo momento se ha representado a hombres pintando", ha aclarado.

Fatás se pronounció de este modo en una entrevista para la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que festeja estos días el curso de verano 'XI Escuela de Arte y Patrimonio Marcelino Sainz de Sautuola. Los Bisontes de Altamira los descubrió una mujer', en colaboración con el Museo de Altamira.

El curso tiene como propósito producir un marco de reflexión, enfrentamiento y también trueque de prácticas dirigidas a la consecución de los objetivos de igualdad en el ámbito cultural y familiar, ayudando a producir museos acordes a la sociedad de hoy. Así, esta enfocado desde las cuestiones de la arqueología y la museología de género, feminista y 'queer'.

La arqueología de género efectúa una relectura de los datos históricos que se ve reflejada en la museología y la práctica museal. A juicio de la directiva del Museo de Altamira, es un giro fundamental sobre "de qué forma los museos usamos esos datos para publicar mediante los cuentos y de los alegatos que mostramos, intentado reflejar esa visión de género".

La arqueología de género es una inclinación que se transporta haciendo un trabajo ya hace décadas, según Fatás, que enseña que hablamos de una inclinación centrada en efectuar cuestiones "a los datos científicos y a los restos arqueológicos que contamos, que nos dejen enseñar los periodos históricos de una forma completa".

En preciso, Altamira y las proyectos históricas que allí se recogen datan del intérvalo de tiempo del Paleolítico y la directiva apunta que, en los últimos años, "se ha propugnado que las mujeres podrían ser con perfección las artistas" de las pinturas que se preservan en la gruta cantabria.

Además, ha señalado la narración de María Sainz de Sautuola, "los primeros ojos que vieron el arte de Altamira" y una figura donde se pone el foco en este curso. Ella era la hija de Marcelino Sainz de Sautuola, explorador científico de la gruta de Altamira, y fue la primera persona en adentrarse dentro de la gruta y ver por vez primera las proyectos pintadas en las paredes.

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