La huelga en Prysmian persiste tras rechazar el 56% la propuesta salarial
La plantilla de Prysmian en Maliaño, Camargo, reanudó hoy la huelga tras un rechazo mayoritario a la última oferta de la empresa. De los 139 empleados convocados a votar, más del 93,5% participó y el 56% rechazó la propuesta de incremento salarial.
El conflicto laboral se origina en la negociación del nuevo convenio colectivo, marcada por posiciones encontradas. La empresa, en sus últimas reuniones, propuso una oferta que, aunque se aproximaba a las demandas sindicales, fue rechazada debido a diferencias persistentes. La plantilla exige mantener su poder adquisitivo, argumentando que no se piden condiciones desorbitadas, sino incrementos justos para afrontar la inflación.
Desde el comité de empresa, se advierte que los trabajadores en producción, mayoritariamente especializados y no cualificados, muestran un rechazo aún mayor, con un 67% en contra. En cambio, el personal de oficinas aprueba la propuesta en un 95%. La postura sindical refleja un respaldo a las movilizaciones, que continuarán si la dirección no avanza en las negociaciones.
Este conflicto en Prysmian se inscribe en un contexto político más amplio, donde las negociaciones colectivas en el sector industrial buscan equilibrar las demandas laborales y las restricciones empresariales en un escenario de incertidumbre económica. La negativa de la empresa a aceptar incrementos salariales adecuados genera tensiones en un momento de presión inflacionaria y restricciones presupuestarias.
El comité ha anunciado nuevas asambleas y no descarta movilizaciones futuras si no hay avances en las negociaciones. La dirección de Prysmian mantiene su postura de negociar, pero los sindicatos insisten en que el bloqueo puede derivar en una escalada del conflicto laboral, con posibles repercusiones en la producción y el empleo en la zona.
A largo plazo, este episodio refleja las dificultades del sector industrial en Cantabria para mantener el equilibrio entre competitividad empresarial y justicia social. La resolución del conflicto podría marcar un precedente en la negociación de convenios en el ámbito regional, en un contexto de creciente tensión social y económica.