• martes 7 de febrero del 2023

Los forenses desechan un brote psicótico del acusado de matar a su madre y piensan que era "consciente"

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Según sus reportes, el hombre tiene un trastorno de personalidad y no se desecha otro de bipolaridad

SANTANDER, 25 Ene.

Las médicos forenses que han evaluado el estado del acusado de matar a su madre a puntito de cumplir 80 años en el mes de octubre de 2021 en el hogar de Santander en el que los dos convivían han descartado que el hombre tuviera un brote psicótico y piensan que era "consciente" de lo que hacía.

Así lo han expresado en la tercera día del juicio que se hace desde el primer día de la semana en la Audiencia Provincial de Cantabria los 2 forenses que han estudiado al acusado, quienes concluyeron que sí que muestra un trastorno de personalidad mixto, con síntomas y aspectos de múltiples géneros de trastorno de personalidad, pero que no le impedía tener "conciencia y juicio de situación".

"No pensamos que estuviese perjudicada su aptitud volitiva (...) y en el instante posterior a los hechos no presentaba síntomas psicóticos y tenía el juicio de situación preservado", indicó entre las forenses, experto en Medicina Legal y experto universitaria en Psiquiatría Legal, quien hizo hincapié en que el hombre, tras el asesinato, no mostraba "arrepentimiento" y su relato era "indiferente, meticuloso y descriptivo", llegando aun a contar "lo que sentía y pensaba" y las cuestiones que se hacía: "¿la mato o no la mato?".

Según explicó la forense, esa reacción de "frialdad" y esa "falta de empatía y remordimiento" se aproxima mucho más a un trastorno de personalidad que a la psicopatía o la esquizofrenia, en tanto que en estos últimos casos lo frecuente es que la persona "sienta angustia" y "no recuerde bien" los actos que ha cometido al regresar a su estado mental habitual.

Ambas forenses estiman que el procesado tenía una conducta "muy racional" en frente de unos hechos "muy violentos" y "atroces", sin enseñar síntomas de un brote psicótico como "ideas surrealistas" o "roturas de la verdad" que además de esto, han explicado, acostumbra tener una duración mínima de unas 24 h.

Por otra sección, ha examinado al procesado a solicitud de la defensa el jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Jesús Artal, que ha coincidido en que el tolerante muestra un trastorno de personalidad "grave" que le transporta acompañando toda su historia gracias a distintas situaciones biológicas y vivencias vitales, como la relación con sus familiares, lo que le transporta a decir cosas "de escasa probabilidad" y a justificarse y culpar al resto.

Artal cree que el acusado muestra asimismo un trastorno de bipolaridad que tuvo una evolución "razonable", "estabilizada" y sin hospitalizaciones por la medicación que el hombre tomaba desde hace unos años merced a las sugerencias de otros expertos a los que asistió y que asimismo sospechaban sobre que tuviera este trastorno.

Para el especialista, el supuesto asesino de su madre vive "en un planeta propio" y tiene "pensamientos especiales" que considera como verdad por el hecho de que "esa es su personalidad", de forma que esa forma de ser le hace "opinar que lo que hace está justificado".

No obstante, el psiquiatra cree que, "probablemente", el hombre sabía lo que hacía, pero que su trastorno de personalidad le hacía meditar que su familia, y en un caso así su madre, "había superado el límite", lo que le logró ofrecer el primer golpe y desde ahí "desatar la tormenta".

En cualquier situación, no se mostró completamente "seguro" de esto y piensa que el trastorno de personalidad ha podido perjudicar a su toma de resoluciones.

Por otro lado, preguntados por la oportunidad de que la mezcla de fármacos y el consumo de cannabis pudieran haber influido, ámbas forenses y el psiquiatra han sostenido que la cantidad que el hombre había fumado era "poco acusada" y llevaba haciéndolo ya hace un buen tiempo sin consecuencia afín.

Durante la día de este miércoles asimismo se ha realizado la explicación descriptiva, por la parte de otra médico forense, del informe de la autopsia del cuerpo de la madre del acusado.

En primer rincón, la forense ha detallado que el cadáver estaba boca abajo, con la espalda desviste y en un espacio "achicado" y "desordenado" cubierto por un sillón, una cama y una mesa a la noche, aparte de un enrutador y una televisión en los que se hallaron una huella palmar y otra dactilar del acusado. También había cables alrededor y uno se encontraba atado por el atacante al tobillo de la víctima.

Respecto a las peculiaridades físicas de la fallecida, ha señalado que se encontraba a puntito de cumplir 80 años, y con sus 1,59 metros de altura y 70 kilogramos de peso, presentaba "obesidad" y una osteoporosis "esencial" diagnosticada en 1990, lo que facilitó las lesiones frente a las caídas y los golpes.

Todas las lesiones fueron de tipo contuso (provocadas por elementos con una área dura o roma, sin punta ni filo o por golpes como caídas, puños o patadas), y resaltaba la fractura de los 2 brazos al respaldarse para frenar la caída frente, como recopila el escrito de acusación, abalanzarse el acusado sobre ella.

En esta situación, donde la víctima tenía "irrealizable" levantarse, el hombre debió golpearla múltiples ocasiones la cabeza contra el suelo, ocasionando una fractura de la nariz, otra del hueso malar o hematomas y hemorragias en los ojos, ha apuntado la forense.

La víctima aún viva, así como revela el importante tamaño de los hematomas que unicamente se generan si el corazón prosigue bombeando sangre hacia la región perjudicada, asimismo padeció un desgarro en la oreja derecha gracias a un bocado y otras siete fabricantes de mordedura leves en la espalda, tal como otro hematoma en la región del cuero cabelludo.

Ambas manos fueron otras de las partes mucho más perjudicadas por golpes directos con algún objeto duro, con el meñique de una de ellas a puntito de ser amputado.

Por último, la región que mucho más padeció fue la de las costillas gracias a un aplastamiento del acusado, resultando todas y cada una ellas rotas por múltiples partes, acompañadas de la fractura del esternón y de la clavícula derecha.

A juicio de las forenses, estas lesiones que unicamente se generan de forma accidental "en accidentes de tráfico" o afines, provocó la pérdida de conocimiento de la madre por carecer de oxígeno en el cerebro y, más tarde, su muerte.

Con todo, el acusado se encara a 23 años de prisión que solicita la fiscal y a 25 de la acusación especial (su hermano), aparte de prohibición de hacer llegar y arrimarse al hermano con el que convivía a lo largo de otros 25 y una indemnización de 170.000 euros para sus 2 hermanos.

El juicio seguirá mañana con las conclusiones y también reportes finales y el viernes el jurado habitual emitirá su veredicto.

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