Mayo en Cantabria, el segundo más cálido desde 1961, con temperaturas récord y fenómenos extremos
El pasado mes de mayo en Cantabria fue el segundo más cálido desde 1961, con una temperatura media de 14,9 ºC. Este valor supera en 2 grados la media histórica de 12,9 ºC para ese mes, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). La región experimentó temperaturas máximas que alcanzaron los 37,2 ºC y mínimas que bajaron hasta -6,5 ºC, reflejando un mes de extremos térmicos.
Este escenario se sitúa en un contexto de cambios climáticos globales que ya afectan a Cantabria, evidenciado además por la sequía en el año hidrológico en curso, con un 12% menos de precipitación respecto a la media de referencia. La primera mitad de mayo se caracterizó por precipitaciones frecuentes y temperaturas ligeramente por debajo de lo habitual, mientras que la segunda mitad sufrió un brusco cambio con un ascenso térmico notable y pocas lluvias.
Estas condiciones tienen implicaciones directas en la gestión del agua y los recursos naturales, además de influir en el sector agrícola y en la biodiversidad. La persistencia de temperaturas extremas y la sequía plantean desafíos a medio plazo para las políticas de adaptación y mitigación en la región.
Desde una perspectiva política, estos datos refuerzan la urgencia de implementar medidas de protección medioambiental y de planificación ante los efectos del cambio climático. La coordinación entre administraciones y la inversión en infraestructuras resilientes serán clave para afrontar futuros eventos climáticos adversos en Cantabria.
El escenario actual invita a una revisión de las políticas climáticas en el contexto regional y nacional, así como a una mayor sensibilización social. La tendencia de temperaturas altas y fenómenos meteorológicos extremos parece consolidarse, lo que implica que las próximas décadas requerirán estrategias adaptativas más robustas para garantizar la sostenibilidad del territorio.