• miércoles 28 de septiembre del 2022

Prisión por enseñar en un juicio un contrato de alquiler y un recibo falsos para eludir un desahucio

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La Audiencia asimismo condena a otro hombre por falso testimonio por proteger la versión del inquilino "a propósito de su mendacidad"

SANTANDER, 21 Jul.

La Audiencia Provincial de Cantabria ha culpado a un par de años de prisión y al pago de una multa de 1.620 euros a un hombre que en el juicio de desahucio que se proseguía contra él aportó un archivo falso que contenía un contrato de alquiler con condiciones provechosas y un justificante de haber comprado la deuda con su casera.

Asimismo, el tribunal ha culpado a un año de prisión y a una multa de 2.025 euros a otro hombre que asistió a la visión como testigo del previo para proteger su versión, sabiendo que no decía la realidad.

En una sentencia notificada este viernes y contra la que cabe recurso de apelación frente a la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, la Sección Primera de la AP considera al primero creador de un delito de estafa procesal en nivel de tentativa -la jueza de instancia no creyó su versión- en certamen con otro delito de falsificación.

También le considera creador de un delito de presentación de presentes falsos por llevar a juicio al otro acusado, a quien el tribunal asigna un delito de falso testimonio.

Según el relato de hechos probados de la sentencia, la dueña del local que arrendaba el acusado presentó demanda de desahucio y reclamación de rentas en oposición al inquilino, que se opuso a exactamente la misma aduciendo haber abonado a su casera 26.000 euros.

Argumentó que 2.000 euros los había ingresado en la cuenta corriente de la dueña y, para justificar el resto del dinero, aportó un archivo en el que figuraba un nuevo contrato de arrendamiento y un justificante de pago de 24.000 euros, archivo firmado en teoría por la demandante.

Sin embargo, apunta la Audiencia que ese archivo "había sido elaborado unilateralmente por el acusado, quien -por sí solo o por tercero según con él- simuló en exactamente el mismo la firma de la demandante".

Entiende la Sala que fue aportado a la causa "con la única finalidad de ocasionar fallo en la juzgadora y hallar una sentencia desestimatoria de la demanda".

En el acto del juicio, el acusado ha propuesto un testigo "a sabiendas de que iba a engañar en su testimonio para respaldar sus alegaciones de pago de las proporciones reclamadas".

Pese a ser apercibido de su obligación de decir verdad, este testigo, en este momento acusado, "engañó en su testimonio" al asegurar que había acompañado al otro a casa de la dueña del local arrendado, "donde presenció de qué manera esta firmó el archivo y de qué forma el acusado le logró distribución de múltiples fajos de billetes que harían un total de veintitantos mil euros".

Sin embargo, "la juez no cayó en el engaño y dictó sentencia estimando las metas de la parte demandante", concluye el relato de hechos.

Para la Audiencia de Cantabria, "no se considera creíble que el demandado, que siempre y en todo momento andaba pagando con retardo, con fraccionamientos no pactados en el contrato, de súbito tuviese aptitud económica para abonar lo adeudado, los atrasos, de esta forma para adelantar rentas de múltiples meses, específicamente siete meses".

No comprende que ingresase 2.000 euros en la cuenta corriente de la casera y ese día asistiera a su hogar para entregarle en metálico 24.000 euros, algo que la juzgadora de instancia considera "anómalo y nada creíble" y a la Audiencia le resulta una conducta "poco clara y obscura".

Sobre el origen del dinero, el acusado arguyó que lo había recibido de una marca de cerveza y que le fue ingresado en el banco. Sin embargo, el ingreso "no se intentó acreditar ni por la vía de quién había abonado el dinero ni por un fácil resguardo bancario o información de los movimientos de la cuenta".

Por otro lado, el tribunal califica como "inaudito" que habiendo firmado un archivo tres meses antes que prorrogaba el contrato de arrendamiento por un par de años, se procediese a firmar uno nuevo "con un clausulado muy amenazante" para la dueña del local.

Así, resalta la Audiencia que según el contrato falso se pactaba una duración del arrendamiento de veintinueve años y se rebajaba la renta de 2.550 euros a 1.800 euros, "sin que se aportara justificación de esa esencial reducción".

Finalmente, en lo que se refiere a la actuación del segundo acusado, la juez de primera instancia y en este momento asimismo la Audiencia estiman que su declaración en el juicio fue "completamente estudiada y lista, nada dinámica" y que "no resulta verosímil por los datos tan precisos que contribuye sobre esto de ciertos elementos y lo difícilmente comprensible del hecho de que se ofreciera de forma voluntaria como testigo en un contrato de un contenido tan extraño".

En determinante, "las ediciones de los hechos emitidas por los 2 acusados no le meritan crédito a la salón", que escoge, por este motivo, condenarles como autores de los delitos de tentativa de estafa procesal, falsificación y presentación de presentes falsos, en la situacion del primero; y falso testimonio, en la situacion del segundo.

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