• sábado 01 de octubre del 2022

Ratifican 8 años por abusar de un menor discapacitado en el baño de la estación de Santander

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Desecha el recurso del culpado contra la sentencia que la Audiencia de Cantabria dictó el mes pasado de enero

SANTANDER, 18 Jun.

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria ha podido confirmar la condena de ocho años de prisión a un hombre por abusar sexualmente de un chaval de diecisiete de edad que padece una discapacidad intelectual en el momento en que entró en unos baños públicos de Santander, en la estación de trenes de la región.

En una sentencia que no es estable -cabe recurso de casación frente al Tribunal Supremo-, el TSJC desecha el recurso de apelación del culpado contra el fallo que la Sección Tercera de la Audiencia Provincial dictó el mes pasado de enero tras el juicio festejado en el mes de noviembre, y que le consideró creador de un delito continuado de abuso sexual con ingreso carnal por vía bucal.

Además de la pena de prisión, el tribunal de instancia le impuso una medida de independencia observada de cinco años con posterioridad a la pena privativa de independencia, en este momento asimismo ratificada por los jueces.

En término de compromiso civil, el hombre fue culpado a abonar al menor diez.000 euros por los daños ocasionados, y sucede que, según se desprende de los reportes forenses, el chaval muestra temores propios de agobio postraumático.

El relato de hechos, que realizó la Audiencia de Cantabria y que la sentencia de la Sala de lo Penal del TSJ cantabrio en este momento reproduce, apunta que en el mes de febrero de 2020 el procesado entró en los baños de la estación de FEVE en Santander, donde continuó trece minutos.

A lo largo de ese tiempo, accedió el menor y, entonces, el hombre aguardó a que otro usuario se marchara y se aproximó a él. "Observando que el chaval presentaba rastros de discapacidad (estrabismo, torpeza motora y oral, caminar bamboleante), deseando el acusado agradar sus deseos sexuales, le logró ingresar con él en entre los inodoros privados diciéndole 'entra, entra", enseña la resolución.

Una vez los 2 en el interior y con la puerta clausurada, "utilizando que el menor estaba asustado y sin aptitud de reacción, el procesado se bajó los pantalones, exhibiendo al menor su integrante viril, conminándole a que le hiciese una mamada, haciéndolo éste por miedo y confusión, dada su discapacidad, llegando el procesado a eyacular en la boca del menor".

Acto seguido, "el procesado bajó los pantalones y lencería del menor, realizando aquel a éste otra mamada" y después "le abrazó y le dio un beso". Tras estos sucesos, el hombre salió de los váteres y continuó en la estación observando hasta el momento en que el menor salió asimismo de los servicios.

El chaval volvió en reiteradas ocasiones a enjuagarse la boca, de la misma el acusado. Y en una ocasión donde coincidieron dentro, el procesado "le mencionó que en el momento en que quisiese podían proceder a un hotel o a una playa nudista".

El menor contó a su madre lo ocurrido solamente llegar a casa, y ese día la mujer denunció los hechos, por los que el procesado estuvo en prisión precautoria tres semanas.

En su recurso, la defensa denunció vulneración del derecho a la presunción de inocencia y adujo que debieron ser valoradas como pruebas de descargo la declaración del procesado, una testifical y unos reportes médicos. El tribunal da contestación a sus alegaciones examinando las pruebas practicadas.

Entre ellas, la declaración de la víctima, cuya opinión por la parte de la Audiencia de Cantabria se ha producido "basado en las líneas que marca la jurisprudencia, desde la visión de la probabilidad subjetiva, verosimilitud del testimonio y de la persistencia en la incriminación".

En este sentido, apunta la sentencia del TSJ que "el testimonio de la víctima fue detallado, incesante, ausente de contradicciones, estable, congruente, verosímil en relación a la probabilidad subjetiva", y resalta que "no hay especificaciones físicas o psíquicas que debiliten su testimonio".

El médico forense, además de esto, relató la "imposibilidad de inventarse los hechos, dada la discapacidad psíquica de la víctima". Junto a ello, señala el tribunal que "tampoco concurren móviles inteligentes espurios, en función de relaciones precedentes", en tanto que víctima y procesado no se conocían.

El apelante, no obstante, adujo contradicciones en la declaración de la víctima respecto del número de ocasiones que entró en los baños, pero la Sala de lo Penal responde que "resulta inatendible por el hecho de que la declaración prestada por la víctima fué substancialmente exactamente la misma, frente a la policía, frente al juzgado de instrucción y en el juicio oral". "El número de ocasiones que entró en los baños es un apunte sin importancia, no es un hecho nuclear", añade.

En cuanto a la declaración del procesado, esta resulta "contradictoria" para el tribunal, por cuanto aseveró que no coincidió con el afectado en los servicios más allá de la prueba de las grabaciones.

"La posterior aclaración, en el recurso de apelación, distinguiendo entre servicios, lavatorios y retrete con puerta, no alteran la coincidencia en el sitio en el que sucedieron los hechos, que son los baños de la estación de FEVE", apunta el tribunal.

El procesado asimismo negó la autoría aduciendo que sufre una disfunción eréctil desde 2006, que sosten en un archivo emitido en el tercer mes del año de 2020. Sin embargo, tal informe "no acredita, por mucho que lo refiera el procesado en todas y cada una de las instancias, que sufre una disfunción persistente o, dicho de otra forma, que el 7 de febrero de 2020 no lograron ocurrir los hechos como los afirma la víctima".

En este sentido, menciona la Sala al informe forense que recopila como nosología diagnosticada la de hipertrofia de próstata, "que no acarrea imposibilidad de erección ni de eyaculación".

En consecuencia, "a la visión de los elementos probatorios de cargo, queda acreditada la autoría delictiva por el recurrente de una conducta que atenta contra la independencia y también indemnidad sexual de la víctima, consistiendo el abuso sexual en ingreso carnal por vía bucal, lo que acarrea la desestimación del fundamento".

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