Sergio Balbontín asume la alcaldía de Reinosa tras moción de censura contra el PP
El pasado 31 de marzo, Sergio Balbontín, representante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fue investido como nuevo alcalde de Reinosa tras la aprobación de una moción de censura que desplazó al anterior regidor del Partido Popular (PP). La iniciativa contó con el respaldo de siete votos, sumando los apoyos del PSOE y el Partido Regionalista de Cantabria (PRC), frente a los cinco en contra del PP y Vox, en un pleno extraordinario que se extendió poco más de una hora.
Este cambio en la dirección municipal responde a la ruptura del pacto de gobierno entre el PP y el PRC en enero pasado, lo que dejó a la formación popular en minoría y generó un escenario de inestabilidad política en la localidad. La moción, que inicialmente enfrentó problemas de forma que obligaron a registrarla en dos ocasiones, finalmente prosperó tras los votos favorables de los partidos que apoyan la gestión municipal, con una abstención por parte de un concejal de Reinosa en Común (REC).
Balbontín, en su discurso de investidura, reiteró su compromiso de trabajar por una ciudad más próspera, aunque reconoció las limitaciones propias del periodo restante de legislatura, que concluye en mayo de 2027. Su toma de posesión llega en un contexto en que la política local ha estado marcada por la fragmentación y la pugna por el control de las instituciones municipales, reflejando las dinámicas más amplias del panorama político regional y nacional.
Por su parte, el Partido Popular criticó la maniobra, acusando a Balbontín de actuar por interés personal y alegando que su decisión fue motivada por presiones internas y externas, en un momento en que la formación conservadora consideraba la moción como un movimiento para aprovechar una situación de vulnerabilidad.
Este cambio en la alcaldía de Reinosa forma parte de un escenario político más amplio en Cantabria, donde las alianzas y rupturas de pactos evidencian la volatilidad del mapa de poder. La situación refleja también el creciente protagonismo de las fuerzas regionalistas y la dificultad de mantener mayorías estables en un contexto de fragmentación política y demandas ciudadanas que exigen representaciones más plurales y colaborativas.