Sindicatos denuncian incremento en nombramientos a dedo en el Gobierno de Cantabria en medio de tensiones políticas
En los últimos cuatro meses, la Administración del Gobierno de Cantabria ha realizado 89 designaciones discrecionales, según denuncia de los sindicatos UGT, CSIF y SIEP. Estas organizaciones advierten sobre el uso sistemático de comisiones de servicio excepcionales, que en la práctica se prolongan más allá del límite legal, afectando la transparencia y principios de mérito en la selección de personal.
El contexto político en Cantabria refleja una creciente tensión entre el Ejecutivo y los sindicatos, ante la percepción de un aumento en las prácticas de nombramientos políticos o a dedo, que contravienen los procesos públicos y meritocráticos. La situación se produce en un momento en que el Gobierno, liderado por un ejecutivo con mayoría estable, busca consolidar su control sobre la administración pública mediante decisiones que generan controversia entre los empleados públicos y la oposición política.
Las organizaciones sindicales han criticado que, mientras aún está pendiente la resolución de un concurso de méritos convocado hace casi un año, se cubren necesidades urgentes sin garantías de transparencia, lo que afecta la estabilidad laboral y fomenta el conflicto social. La prolongación de estas comisiones, que por normativa son temporales, ha sido justificada con informes cuestionables y sin un control efectivo, en un contexto donde la gestión de personal se percibe cada vez más politizada.
Por otra parte, la propuesta de convocar plazas de conductor de consejero mediante oposición libre, en lugar de promoverlas por concurso de méritos, ha sido utilizada para criticar la supuesta influencia de criterios políticos en los procesos seleccionadores, vulnerando derechos del personal fijo y generando tensión en el ámbito laboral.
El debate refleja una problemática más profunda de la gestión pública en Cantabria, marcada por la dificultad para mantener un equilibrio entre eficiencia administrativa y respeto a los principios constitucionales de igualdad y mérito. La falta de diálogo social y la judicialización de los conflictos en los últimos meses evidencian una situación de deterioro en las relaciones institucionales y en la confianza en la gestión pública autonómica.
Este escenario se inscribe en un contexto político en el que las tensiones entre el Ejecutivo y los sindicatos reflejan también desacuerdos sobre el rumbo de la administración pública, con implicaciones para la estabilidad laboral y la calidad del empleo público en la región.