• miércoles 28 de septiembre del 2022

Un año y ocho meses de prisión por toquetear a su sobrina de ocho años en el momento en que se encontraba ebrio

img

El hombre se metió en cama donde dormía la pequeña, reconoció los tocamientos pero mencionó que no sabía que era su sobrina

SANTANDER, 22 Sep.

La Audiencia Provincial de Cantabria ha culpado a un año y once meses de prisión a un hombre por efectuar tocamientos a su sobrina, de ocho años de edad, que estaba durmiendo en cama donde él se metió en el momento en que llegó de celebración y bebido.

En una sentencia últimamente notificada y contra la que cabe recurso de apelación frente a la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, la Sección Primera de la AP considera al hombre creador de un delito de abusos sexuales a menor de dieciséis años, con la concurrencia de las situaciones mitigantes de reparación del daño -ha consignado 2.500 euros- y embriaguez.

A la pena de prisión se aúna la prohibición de arrimarse o hacer llegar con la pequeña a lo largo de seis años, la inhabilitación para ejercer profesión u trabajo que conlleve contacto con menores de edad a lo largo de siete años y una medida de independencia observada tras el cumplimiento de la pena privativa de independencia de cinco años.

Y en término de compromiso civil, el tribunal le condena al pago de una indemnización de 3.000 euros por el perjuicio ética provocado a la pequeña.

Según el relato de hechos de la sentencia, el procesado -que se encaraba a seis años de encarcelamiento que solicitaba la Fiscalía- regresó a su residencia, que compartía con su madre, hacia las siete y media de la mañana tras haber vivido la noche de celebración. Estaba en estado de embriaguez y se acostó en su cama, donde asimismo estaba su sobrina pues esa noche había dormido allí en compañía de su abuela, que se había levantado.

Entonces, utilizando que la menor se encontraba dormida, el acusado "empezó a tocarla con ánimo de agradar sus deseos sexuales, toqueteando los pechos y la región de la vulva de la pequeña sobre el pijama y tocándole las nalgas bajo la ropa".

Al percatarse la menor de lo que sucedía, procuró apartarse y requirió a su tío a fin de que la dejara, lo que por último logró. La pequeña salió de la cama y fue a la cocina, donde estaba su abuela, a la que solicitó que la llevara con su madre.

El tribunal considera acreditados estos sucesos tras haber popular la versión de la menor, las afirmaciones de la madre y las de la abuela, y los reportes periciales, que concluyeron que el relato de la pequeña era creíble.

Además, nuestro acusado "ha aceptado en lo fundamental los tocamientos", más allá de que los limitó a las nalgas y argumentó que no tenía conocimiento de que era la pequeña y que en el momento en que se percató se separó (en el juicio, festejado a fines de mayo, declaró que "no era consciente" de lo que hacía y "no deseaba llevar a cabo eso", tal es así que en el momento en que fue "consciente" se tiró de la cama, según ha dicho).

"Pero, al fin y al cabo, aceptó haberla toqueteado con una finalidad lúbrica visible", apunta el tribunal, que entrega "plena probabilidad" a las manifestaciones de la menor "más allá de su corta edad", dada "su solidez, convicción y responsabilidad al declarar".

Además, no halla el en la pequeña "razón ninguna para engañar, ni para fabular, ni para engrandecer lo sucedido, ni para ingresar datos que no fuesen algunos, ni para dañar al acusado", o sea, "nada hay que prive a su relato de certeza".

Junto a ello, "existe pluralidad de elementos de corroboración", como el testimonio de la madre, a quien la pequeña contó lo sucedido y que ha podido ver "cuál era el estado de su hija"; tal como el de la abuela, quien, "más allá de que ni observó en lo personal qué había ocurrido ni tampoco oyó de boca de su nieta el relato de lo ocurrido, sí se percató de cuál era el estado sensible perturbado".

Los profesionales del aparato psicosocial, por su lado, "concluyen estimando creíble su relato y desechan que las aclaraciones proporcionadas por la menor pudieran obedecer a sugestión, fabulación o fantasía".

El tribunal ha culpado al hombre como creador de un delito de abusos sexuales a menor de dieciséis años en su tipo básico y no ha atendido la solicitud de las acusaciones de que se le castigara por el tipo agravado, que piensa que en su actuación se prevalió de una situación de convivencia o de una relación de superioridad o vínculo.

En este sentido, enseña el tribunal que la menor no convivía de manera frecuente con el acusado ni se encontraba bajo su precaución. "Es mucho más, podían no haber no coincidido, en tanto que el acusado se encontraba de celebración a lo largo de toda la noche y debía ingresar a trabajar por la mañana".

Para la Sala, "no concurre superioridad fundamentada en relación convivencial" y "tampoco comprendemos que se dé por situación familiar", en tanto que más allá de que era tío de la pequeña no se probó "que tuviese ascendente alguno sobre la menor ni que se aprovechara de esto".

En línea con lo previo, desecha el tribunal utilizar la coyuntura agravante de abuso de seguridad, en tanto que "ejecutó los hechos no aprovechándose de ninguna relación particular que pudiese tener con la pequeña, sino más bien valiéndose de que circunstancialmente se la halló en su cama".

También repudia utilizar la coyuntura atenuante de dilaciones incorrectas aducida por la defensa dado a que la demanda se interpuso mucho más de un par de años tras celebrarse los hechos.

En este sentido, la Audiencia enseña que tal atenuante solo prevé los retardos en la tramitación de los procesos, y la tardanza en denunciar "no puede jamás constituir esa atenuante, por cuanto es un acto previo al trámite".

Más información

Un año y ocho meses de prisión por toquetear a su sobrina de ocho años en el momento en que se encontraba ebrio