Valdecilla amplía en casi tres veces la monitorización cardiovascular en planta
El Hospital Universitario Marqués de Valdecilla ha incrementado su capacidad de monitorización continua en cardiología, pasando de 8 a 23 pacientes en planta. Esta mejora se ha logrado mediante la implantación de un sistema de telemetría inalámbrica que permite evaluar en tiempo real la respuesta del sistema cardiovascular a la movilidad y actividad física del paciente.
Este avance responde a la necesidad de ofrecer una atención más segura y eficiente para pacientes con patologías complejas, como insuficiencia cardíaca, arritmias graves o trasplantados. La tecnología permite reducir el ingreso en unidades de cuidados intensivos, favoreciendo una recuperación más precoz y autónoma, además de facilitar la detección temprana de posibles complicaciones.
El sistema, que incluye dispositivos portátiles y una red de monitorización centralizada, proporciona una visión dinámica y en tiempo real del estado cardiovascular. Esto optimiza la coordinación entre los diferentes profesionales sanitarios, promoviendo un entorno de trabajo colaborativo y multidisciplinar, esencial en la atención a pacientes vulnerables.
La implantación ha estado acompañada de un plan de formación dirigido a 80 profesionales, garantizando un manejo adecuado del sistema y la interpretación de las alertas. La capacitación transversal ha involucrado a enfermeros, médicos y técnicos, consolidando una práctica clínica estandarizada en el uso de esta tecnología avanzada.
Esta innovación en Valdecilla se enmarca en la estrategia del Servicio Cántabro de Salud para incorporar soluciones tecnológicas que mejoren la calidad asistencial y la eficiencia del sistema sanitario. La telemonitorización representa un paso hacia la digitalización de la salud, que busca responder a la creciente demanda de atención especializada y personalizada.
Con estas mejoras, Cantabria refuerza su compromiso en ofrecer un sistema sanitario más moderno, eficiente y centrado en la seguridad del paciente. La tendencia apunta hacia una mayor integración de tecnologías que permitan una atención más segura y autónoma, especialmente en unidades de alta complejidad.