El apoyo digital a mayores en Cantabria resuelve el 97,7% de consultas en tres meses
En un período de tres meses, el proyecto piloto de apoyo digital a personas mayores en Cantabria ha gestionado 1.397 consultas. La iniciativa, puesta en marcha por la Consejería de Industria con la colaboración de COERCAN, busca reducir la brecha digital en mayores de 65 años, facilitando el uso de dispositivos electrónicos.
El programa, desarrollado en colaboración con las cámaras de comercio de Cantabria y Torrelavega, se realiza en establecimientos especializados y ha atendido principalmente a usuarios entre 75 y 80 años. La mayoría de las consultas estaban relacionadas con dificultades cotidianas como gestionar contactos, cerrar aplicaciones o problemas con la visibilidad en pantalla.
El impacto de la iniciativa se refleja en su alta tasa de éxito: el 97,7% de las consultas se resolvieron en el momento, demostrando la eficacia del acompañamiento cercano y especializado. Solo un 0,3% de los casos no pudo solucionarse, subrayando la utilidad del servicio en el día a día de los mayores.
Desde el punto de vista político, el proyecto evidencia la apuesta de las administraciones por promover un envejecimiento activo y autónomo mediante la digitalización. La iniciativa responde a la necesidad de afrontar la brecha digital que, según los datos, afecta a una parte significativa de la población mayor en Cantabria, y que puede limitar su participación social y acceso a servicios.
El consejero de Industria, Eduardo Arasti, ha destacado que este modelo puede extenderse a otros municipios, reforzando la política regional de inclusión digital. La colaboración público-privada, en este caso con las cámaras de comercio, resulta clave para ampliar el alcance y la sostenibilidad del apoyo.
De cara al futuro, la continuidad y expansión del programa parecen ser prioritarias para las autoridades regionales. La experiencia acumulada y los resultados positivos avalan la inversión en programas que combinen tecnología y asistencia personalizada, en un contexto en el que la digitalización se perfila como un elemento esencial para la cohesión social.