La Audiencia de Cantabria inicia una investigación sobre la joven de Zaragoza que denunció una violación en Santander y su amigo.
En un giro inesperado de los acontecimientos, la Audiencia Provincial de Cantabria ha decidido abrir una investigación en torno a una joven de Zaragoza que aseguró haber sido víctima de un caso de sumisión química seguido de una violación en el verano de 2024. La mujer estaba en Santander para asistir a una convención de trabajo organizada por una reconocida inmobiliaria, de la cual fue despedida poco después de presentar su denuncia.
La Sección Primera del tribunal ha optado también por incoar un procedimiento judicial contra el amigo de la denunciante, quien actuó como testigo en el caso, al considerarse que su testimonio podría haber contribuido a la denuncia falsa. Esta resolución ha sido recogida en un auto judicial que ordena el archivo del expediente en el que estaba implicado el denunciado, una decisión que ha sido anticipada por 'El Diario Montañés' y confirmada por Europa Press.
En diciembre de 2024, la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santander ya había decidido archivar la causa inicial, a raíz de la solicitud de la defensa del acusado. La jueza, tras analizar varias pruebas y testimonios, también determinó que se debía investigar a la joven y a su amigo por un presunto delito de denuncia falsa.
El abogado defensor, Fernando Pamos de la Hoz, solicitó el cierre del caso tras la declaración de diversos testigos y la presentación de informes forenses que desestimaron la posibilidad de sumisión química. La magistrada subrayó que "no existe indicio alguno que sugiera que se haya producido una sumisión química", concluyendo que las alegaciones no eran "suficientemente probadas" para considerarlas un delito penal, lo cual ha sido ratificado ahora por la Audiencia de Cantabria.
Recientemente, el Ministerio Público de Cantabria también se pronunció a favor del sobreseimiento del caso contra el hombre denunciado, señalando que no había consistencia en las afirmaciones de la joven y sugiriendo que su denuncia podría haberse motivado por el despido del trabajo. Además, la fiscalía recordó que la mujer está siendo investigada en Zaragoza por un presunto delito de denuncia falsa en contra de un compañero de trabajo.
El individuo denunciado planea interponer una demanda contra la joven de Zaragoza, exigiendo al menos cuatro años de prisión por los delitos de denuncia falsa y por vulnerar su integridad moral. Asimismo, está pidiendo una compensación económica de 250.000 euros para él y su amigo, señalando el daño a su imagen causado por la acusación.
La denunciante, por su parte, ya había sido condenada previamente por la Audiencia Provincial de Zaragoza por un leve delito de amenazas hacia su jefe, en el contexto de los conflictos laborales que surgieron tras su despido.
Los hechos que dieron origen a la denuncia se produjeron en junio de 2024 en Santander, donde la joven asistió a una convención de la empresa Tecnocasa. La denuncia fue presentada oficialmente el día 20 de ese mismo mes ante la Policía Nacional de Zaragoza.
En su declaración, la joven mencionó que durante una fiesta el 14 de junio había ingerido solo una bebida, pero tras eso sufrió una "laguna de siete horas", despertando al día siguiente en su habitación de hotel, con dolor y marcas en las muñecas.
Después de regresar a Zaragoza, se sometió a varias pruebas que dieron positivo por cocaína y benzodiacepinas, y se presentó en Urgencias del Hospital Clínico para recibir atención médica. Este evento activó el protocolo de violencia sexual, que involucró a la Policía Nacional y un forense, y llevó la investigación a la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Zaragoza.
Sin embargo, tanto la UFAM como los forenses del Instituto de Medicina Legal de Cantabria concluyeron que no se encontraron evidencias de sumisión química. Los informes revelaron que las grabaciones de las cámaras de seguridad del hotel mostraron que tanto la denunciante como el denunciado presentaban un comportamiento normal al llegar a la habitación, descartando así signos de confusión o pérdida de voluntad.