La venta ambulante en Cantabria reduce sus ventas un 38% desde 2019
La comunidad autónoma de Cantabria cuenta actualmente con 1.920 establecimientos de venta ambulante, lo que equivale a un establecimiento por cada 310 habitantes. En 2023, el sector generó unas ventas de 13,08 millones de euros, experimentando una caída del 38% en comparación con 2019. Además, la inversión en activos ha disminuido un 79%, y el empleo directo se ha reducido en un 38% en los últimos cuatro años.
Este descenso refleja un proceso de ajuste estructural en un sector con fuerte arraigo histórico, donde muchos mercadillos superan los 25 años de antigüedad y algunos alcanzan los 200 años de existencia. La disminución en rentabilidad y la falta de relevo generacional están afectando a los pequeños comerciantes, en un contexto de envejecimiento del sector y baja digitalización.
El sector afronta varias dificultades, como infraestructuras insuficientes en muchos municipios, altas tasas y trámites administrativos, y escaso apoyo en innovación y formación. La mayoría de los vendedores son hombres mayores de 55 años, dedicados principalmente a textiles y calzado, con niveles educativos básicos o medios.
Desde la Administración regional, se destaca la intención de regular de manera uniforme el sector mediante una ordenanza tipo, que facilite el relevo generacional, simplifique trámites y fomente la resolución de conflictos. La iniciativa también busca potenciar la digitalización y modernización de los mercadillos.
El sector es considerado un elemento cultural y social de gran valor en Cantabria, especialmente en zonas rurales y turísticas, donde los mercadillos cumplen un papel importante en la economía local y en la lucha contra la despoblación. Los retos futuros incluyen modernizar infraestructuras, actualizar normativas y promover el comercio en línea para garantizar su sostenibilidad a largo plazo.