Qué hay detrás del estudio que redefine la adaptación de los neandertales en el norte peninsular
Un equipo de investigadores de la Universidad de Cantabria, el IIIPC y el CSIC ha reconstruido el paisaje vegetal del yacimiento de Axlor, en Vizcaya, hace entre 100.000 y 50.000 años. El análisis de 33 muestras de sedimento, con cerca de 9.000 microrestos vegetales, revela que los neandertales habitaron ecosistemas boscosos diversos, no solo fríos y abiertos. Es uno de los registros paleoambientales más completos del suroeste europeo para ese período.
Este trabajo contextualiza mejor las capacidades adaptativas de estos pobladores, que convivieron con entornos templados, montañosos y boscosos. La presencia de especies como castaños, robles, avellanos y abedules en Axlor evidencia su resistencia a cambios climáticos, manteniendo comunidades vegetales durante fases frías y húmedas. Además, la existencia de castaños en esa época cuestiona hipótesis sobre su introducción en la península durante la era romana.
Los hallazgos tienen implicaciones en el conocimiento sobre la evolución de los neandertales, demostrando que no estaban limitados a entornos fríos y abiertos. La abundancia de recursos vegetales y animales, como ciervos, rebecos o caballos, sugiere que estos grupos explotaron ecosistemas diversos y estables. La presencia de recursos en Axlor indica una economía de subsistencia más flexible y adaptada a distintos hábitats.
Desde el punto de vista político, estos descubrimientos fortalecen la importancia de la investigación en patrimonio y cultura prehistórica en Cantabria y el País Vasco. La conservación de yacimientos como Axlor se convierte en una prioridad para promover el conocimiento científico y la valorización del patrimonio. Además, refuerza la necesidad de políticas que apoyen la investigación en arqueología y paleoambiente, en un contexto de recursos limitados.
El estudio contribuye a entender mejor las capacidades de adaptación de los neandertales y su interacción con el medio natural. En un escenario de cambio climático, su resiliencia y diversidad ecológica ofrecen lecciones sobre sostenibilidad. La continuidad de investigaciones en Axlor y otros yacimientos permitirá profundizar en cómo estas poblaciones respondieron a los desafíos del pasado, informando la historia evolutiva de la humanidad.