UGT se opone a la expansión de programas asistenciales del SCS sin antes medir su impacto en las listas de espera.
En Santander, el 26 de marzo, ha surgido una fuerte oposición por parte del Sector de Sanidad de la Federación de UGT Servicios Públicos a la reciente propuesta del Servicio Cántabro de Salud (SCS) que busca extender los programas extraordinarios de actividad asistencial. Esta medida ha sido rechazada por la falta de una evaluación detallada de su eficacia en la reducción de las listas de espera, según informaron fuentes de la organización sindical.
Fernando Carmona, secretario de UGT-Sanidad en Cantabria, comentó en un comunicado que "es imprudente continuar ampliando estas iniciativas sin un análisis riguroso y transparente". En su óptica, aceptar tal propuesta significaría otorgar "un cheque en blanco que podría desviar recursos públicos y limitar la atención a otras necesidades del sistema sanitario, además de cuestionar la consideración de alternativas más efectivas".
Carmona enfatizó la falta de datos objetivos para medir el impacto real de los programas extraordinarios en las listas de espera, planteándose interrogantes sobre la eficacia de estas iniciativas, el volumen de actividad en jornadas ordinarias frente a las extraordinarias, y si justifica el gasto que se está realizando en ellas.
El sindicalista también hizo hincapié en la necesidad de revisar acuerdos previos que no fueron firmados por UGT debido a la carencia de suficiente información y una memoria económica adecuada para su discusión adecuada.
El representante de UGT instó a la atención sobre las difíciles condiciones que enfrentan los profesionales del SCS, especialmente entre los médicos, quienes han demandado un cambio en el modelo laboral actual. Este cambio incluye jornadas más reguladas, descansos garantizados y límites adecuados a la carga de trabajo, contrarrestando días de trabajo excesivamente largos y agotadores.
En este marco, Carmona propuso la creación de una mesa de trabajo centrada en la gestión de cargas laborales y la organización del tiempo, así como una mesa retributiva que ajuste las condiciones salariales a la realidad actual, permitiendo una compensación "justa" para los profesionales del sector.
El secretario planteó un cambio de modelo que promueva la eficiencia en la organización del trabajo dentro de una jornada de 35 horas, solicitando la regulación de turnos y descansos mínimos obligatorios. Además, insistió en que cualquier trabajo adicional debería ser voluntario, negociado y conforme a la normativa europea.
Finalmente, Carmona expresó que los programas extraordinarios "no abordan ni resuelven los problemas del sistema ni mejoran las condiciones laborales", por lo que considera que es hora de abordar la situación desde una perspectiva de gestión, planificación y respeto hacia los profesionales de la salud.