Un dispositivo de 200 agentes garantiza la seguridad ante el posible ascenso del Racing
Este fin de semana, en Santander, se desplegará un operativo con aproximadamente 200 profesionales de seguridad, en previsión de celebraciones por el posible ascenso del Racing a Primera División. La mitad de estos efectivos serán de la Policía Nacional, complementados por agentes de la Policía Local y seguridad privada del club.
El dispositivo incluye unidades especializadas, como la UIP, UPR, guías caninos, TEDAX y drones, además de un punto violeta en colaboración con Cruz Roja. Estas medidas responden a la declaración de alto riesgo por parte de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, ante la importancia del encuentro contra el Real Valladolid en los Campos de Sport del Sardinero.
El plan se ha diseñado para cubrir diversos escenarios, incluyendo la celebración en caso de éxito del equipo, prevista para el sábado o el domingo, con posibles aglomeraciones en zonas cercanas al estadio y en Río de la Pila. La seguridad se reforzará durante estas celebraciones espontáneas, que podrían asemejarse a una nochevieja en intensidad.
Además, las autoridades recomiendan a los aficionados utilizar transporte público en lugar de vehículos privados, para facilitar la movilidad y reducir riesgos. El Ayuntamiento aumentará las líneas de transporte para facilitar el desplazamiento de los asistentes, especialmente en las horas previas y posteriores al partido.
El Ayuntamiento y las fuerzas de seguridad también prevén la llegada de unos 600 seguidores del Valladolid, a quienes acompañarán en su entrada al estadio, y la participación de peñas racinguistas que prevén recibir al equipo en los momentos previos al encuentro. Se espera que en total asistan entre 8.000 y 10.000 aficionados al evento, que mantiene en tensión a la ciudad.
Este despliegue se enmarca en un contexto de tensión social y política en Cantabria, donde la organización y seguridad en eventos deportivos adquieren un carácter estratégico. La gestión de estas celebraciones refleja también la voluntad de las autoridades de mantener el orden en un escenario de alta sensibilidad social, ante la proximidad de los procesos políticos y la posible repercusión en la convivencia pública.
En perspectiva, el operativo evidencia la apuesta de las instituciones por garantizar la seguridad ciudadana en eventos de alta carga emocional y social, anticipándose a posibles reacciones. La experiencia adquirida en sucesos anteriores marcará la estrategia futura, en un contexto donde la política deportiva se entrelaza con la gestión de la seguridad pública en Cantabria.