La tasa de riesgo de pobreza en Cantabria cae al 19,2%, pero persisten desigualdades estructurales
La tasa de riesgo de pobreza en Cantabria cae al 19,2% en 2025, pero persisten desigualdades estructurales que requieren atención política y social.
En 2025, el 19,2% de la población cántabra, aproximadamente 114.000 personas, vive en riesgo de pobreza o exclusión social. Este dato refleja una bajada de tres puntos porcentuales respecto al año anterior, la mayor reducción registrada en una comunidad autónoma. Sin embargo, la región continúa enfrentando desafíos importantes en materia de desigualdad.
El informe, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y presentado en el Parlamento, analiza diversos aspectos socioeconómicos. La pobreza se mide en función de ingresos, situando en riesgo a quienes tienen menos del 60% de la mediana salarial, en unos 1.018 euros mensuales. En Cantabria, unas 82.000 personas viven bajo ese umbral, evidenciando la persistencia de vulnerabilidades económicas.
El contexto político en la región y en España en general influye en estas cifras. La recuperación económica tras la pandemia ha sido desigual, y las políticas públicas se enfrentan a la tarea de reducir las brechas sociales. La elevada tasa de desempleo, que afecta al 47,8% de los parados, contribuye significativamente a estas cifras, evidenciando la necesidad de estrategias de empleo más efectivas.
Las implicaciones para la región son múltiples. La precariedad en vivienda, con un 44% de las personas que viven en alquiler en riesgo, y el aumento de retrasos en pagos, indican vulnerabilidades estructurales. Además, la pobreza juvenil, que alcanza el 23,8% en menores de 30 años, subraya la dificultad de garantizar igualdad de oportunidades para las nuevas generaciones.
De cara al futuro, la política regional y nacional deberá priorizar medidas para reforzar el empleo y la protección social. La discusión sobre pensiones y prestaciones sociales será clave para mantener a un porcentaje importante de la población fuera de la pobreza. La atención a estos aspectos será determinante para avanzar en una sociedad más inclusiva y equitativa en Cantabria.