Vecinos de Seña denuncian daños en vehículos por retrasos en la mejora de la CA-500
Los residentes de Seña, en Limpias, han expresado su malestar ante los reiterados retrasos y el estado de abandono en las obras de mejora de la carretera CA-500, que conecta la pedanía con Laredo. Desde la primera fase de las obras iniciada en agosto de 2024, que generó expectativas por su demanda histórica, el avance real se ha ido retrasando progresivamente, alcanzando en marzo de 2026 un porcentaje de ejecución del 62,9 %, frente al 80 % anunciado previamente por las autoridades responsables.
Este retraso en la finalización de las obras refleja una problemática política en torno a la gestión de fondos públicos y la coordinación entre el Gobierno de Cantabria y los ayuntamientos implicados, Limpias y Laredo. La falta de una planificación clara y la comunicación contradictoria por parte del consejero de Fomento, Roberto Media, han generado desconfianza y tensión social en la zona, donde los vecinos sienten que sus demandas no están siendo atendidas con la suficiente urgencia.
Durante una asamblea en la Casa del Cura, los residentes denunciaron daños en sus vehículos, provocados por el deterioro del firme y los continuos cortes de tráfico, que han afectado también las rutas escolares. La Junta Vecinal criticó la respuesta institucional y la pasividad de los gobiernos locales, que no han ejercido presión suficiente para acelerar los trabajos ni garantizar una solución definitiva en plazos razonables.
Este conflicto se enmarca en un contexto político más amplio, en el que la gestión de infraestructuras y fondos públicos en Cantabria ha sido objeto de debate y escrutinio, especialmente en medio de las tensiones entre el ejecutivo autonómico y los ayuntamientos. La falta de coordinación efectiva y la opacidad en la comunicación pública han contribuido a la percepción de ineficacia en la administración regional.
La Junta Vecinal ha anunciado una serie de acciones para visibilizar la problemática, incluyendo campañas en redes sociales, la recopilación de pruebas del estado del firme y la movilización ciudadana. Sin embargo, advierten que estas medidas son solo un primer paso y que persistirá la presión hasta que se garantice una solución concreta y una fecha de finalización definitiva para las obras.
En un contexto general, la situación en Seña ejemplifica los desafíos que enfrenta Cantabria en la gestión de sus infraestructuras, donde la cohesión entre administraciones y la transparencia en la ejecución de proyectos son esenciales para mantener la confianza ciudadana y garantizar el desarrollo sostenible de la región.