Cantabria registra 58 incendios forestales en tres meses, con 120 hectáreas afectadas
Cantabria registra 58 incendios y 120 hectáreas quemadas en tres meses, en un contexto de creciente vulnerabilidad y necesidad de reforzar recursos.
Desde junio hasta agosto, Cantabria ha registrado un total de 58 incendios forestales, que han quemado 120 hectáreas de masa forestal. Los datos corresponden a un incremento en la incidencia de fuegos en la región en comparación con años anteriores. Los meses con mayor actividad han sido julio, con 29 focos, y junio, con 17, mientras que agosto ha presentado una ligera caída, con 12 incendios.
El contexto político actual refleja un esfuerzo continuo por reforzar los recursos y la coordinación en la prevención y respuesta ante emergencias forestales. La Consejería de Presidencia ha mantenido reuniones con alcaldes para coordinar acciones y presentar nuevas guías de actuación. La gestión del territorio, la protección del medio ambiente y la urgencia de mejorar la plantilla de bomberos forestales son temas prioritarios en la agenda política.
Estos datos evidencian la necesidad de fortalecer las medidas preventivas y de respuesta rápida. La región ya acumulaba más de 15.500 hectáreas afectadas en los primeros cinco meses del año, superando la media histórica. La tendencia apunta a una mayor vulnerabilidad ante cambios climáticos y a la necesidad de una normativa más rigurosa y recursos adecuados.
El proceso de selección de nuevos agentes y bomberos forestales, en marcha y con previsión de cubrir plazas en el último trimestre, responde a la jubilación masiva de profesionales, acelerada por cambios normativos nacionales. La prioridad ahora es reforzar la plantilla y garantizar la operatividad del Servicio de Prevención de Incendios Forestales, que seguirá gestionándose desde la Consejería de Desarrollo Rural.
De cara al futuro, la coordinación interadministrativa y la inversión en recursos humanos y tecnológicos serán clave para reducir la vulnerabilidad del territorio. La situación exige una respuesta integral que contemple la prevención, la formación y la rápida movilización ante emergencias, en un contexto de mayor presión por el cambio climático.