Qué hay detrás de la red que blanqueó 3 millones con ciberestafas y vino
Nueve detenidos por blanquear 3 millones de euros de ciberestafas con exportaciones de vino y maquinaria desde Cantabria, en una operación con Europol.
La Policía Nacional y Vigilancia Aduanera de Cantabria han desarticulado una organización liderada desde la región que blanqueó más de tres millones de euros procedentes de ciberestafas internacionales. La operación se saldó con nueve detenidos en Madrid, Cantabria, Alicante y Tenerife, entre ellos el presunto responsable de captar a las llamadas 'mulas financieras'.
Los fondos ilícitos procedían sobre todo de fraudes informáticos como el 'Business Email Compromise', una técnica que intercepta correos corporativos para desviar pagos, así como de estafas de suplantación comercial y de las conocidas 'estafas del amor'. Las víctimas se repartían por Alemania, Finlandia, Portugal, República Checa, Rumanía, Suecia, Taiwán y Perú, entre otros países.
El dinero entraba en cuentas de sociedades pantalla y de personas que prestaban sus cuentas bancarias, concentradas principalmente en Cantabria y Madrid. Después se fragmentaba mediante transferencias circulares, envíos de divisas al exterior y retiradas masivas de efectivo, un método conocido como 'smurfing'.
Para reintroducir el capital en el circuito legal, la red recurrió al blanqueo a través del comercio internacional. Sociedades exportadoras empleaban los fondos para comprar vino a bodegas nacionales, además de maquinaria y vehículos industriales que después salían hacia países africanos. Las propias bodegas figuraban como exportadoras formales en aduana, lo que dificultaba rastrear el origen del dinero.
La investigación comenzó en 2025, a partir de un informe del SEPBLAC que alertaba de movimientos financieros sospechosos a través de cuentas puente vinculadas a empresas cuyo principal investigado residía en Cantabria. Durante casi dos años, los agentes siguieron la actividad fronteriza, tributaria y bancaria de las sociedades implicadas bajo la supervisión judicial del Tribunal de Instancia e Instrucción número 3 de Santander.
La dimensión internacional del caso obligó a crear un equipo conjunto con la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional y a activar la cooperación de Europol, con apoyo de autoridades de varios países europeos. La primera fase, en agosto, dejó dos detenidos en Torrelavega; la final, en octubre, añadió siete arrestos y cinco registros en Madrid, Alicante y Tenerife.
El caso pone de relieve que el blanqueo se ha desplazado hacia el comercio legal y la complicidad de empresas tradicionales, lo que obliga a reforzar los controles aduaneros y bancarios. Queda por conocer el alcance final de la trama y si surgen nuevas ramificaciones en otros territorios, una cuestión que dependerá de la cooperación policial y judicial internacional en los próximos meses.