Se levanta la suspensión de licencias en los terrenos del tren Santander-Bilbao
El Gobierno levanta la suspensión de licencias en los terrenos del tren Santander-Bilbao tras descartar sus alternativas por falta de rentabilidad.
La suspensión de licencias y autorizaciones urbanísticas que pesaba sobre los terrenos afectados por el proyecto ferroviario Santander-Bilbao queda sin efecto. Así lo dispone la publicación en el BOE del expediente de información pública del estudio informativo, que concluyó que ninguna de las alternativas analizadas alcanzaba el umbral mínimo de rentabilidad.
La medida afecta también a la aprobación de nuevas clasificaciones y calificaciones de suelo, así como a los efectos de las ya aprobadas. Durante el tiempo en que estuvo vigente, la restricción había congelado la actividad urbanística en los corredores previstos para la infraestructura, lo que generaba incertidumbre para propietarios, promotores y administraciones locales.
El levantamiento de la suspensión responde a una lógica administrativa: al descartarse, por ahora, todas las alternativas planteadas, desaparece la justificación para mantener el bloqueo sobre el territorio. Sin embargo, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible no ha cerrado el proyecto. En mayo adjudicó un nuevo estudio para replantear el trazado desde cero.
El nuevo análisis, encargado a la UTE FULCRUM - IPLAN por casi 645.000 euros con IVA incluido y un plazo de 18 meses, introduce cambios en los condicionantes de partida. Entre ellos, evaluará la posibilidad de incluir paradas en Castro Urdiales y Laredo, optimizar la ubicación de las estaciones y comparar una línea de tráfico mixto con otra exclusiva para viajeros.
El estudio contemplará además la división del corredor en tramos o fases, con distintos escenarios de puesta en servicio y posibles conexiones con la red ferroviaria existente. Este enfoque abre la puerta a ejecutar la obra por partes, algo que cambia el calendario y el reparto de inversiones entre administraciones.
Desde el punto de vista político, el asunto se inscribe en un debate de larga duración sobre la conexión ferroviaria entre Cantabria y el País Vasco, una reivindicación recurrente en la región. El reto ahora es que el nuevo estudio ofrezca una viabilidad que el anterior no logró, para que el proyecto deje de depender de promesas y pase a una fase de decisión con respaldo técnico.