Cultura incoa el expediente para proteger todo el frente marítimo de El Sardinero
Cultura incoa el expediente para declarar el frente marítimo de El Sardinero Bien de Interés Local, ampliando la protección solicitada por el Ayuntamiento.
La Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria ha incoado el procedimiento para declarar el frente marítimo de El Sardinero, en Santander, como Bien de Interés Local con la categoría de Lugar Cultural. La resolución se ha publicado en el Boletín Oficial de Cantabria y amplía notablemente el alcance de la protección que había solicitado el Ayuntamiento.
El consistorio santanderino había pedido limitar la figura de protección a las barandillas históricas de Piquío y del frente marítimo de la Segunda Playa. El Ejecutivo regional considera, sin embargo, que esa delimitación es insuficiente. Según la resolución del consejero de Cultura de 2 de junio de 2026, el valor del conjunto no reside en sus elementos aislados, sino en la unidad formada por todo el paseo y su entorno inmediato.
El ámbito protegido abarca playas, paseos, jardines, equipamientos históricos, miradores y espacios públicos desde la plaza de San Martín hasta las playas de El Sardinero. Entre los elementos singulares figuran el paseo marítimo de la avenida de la Reina Victoria, la barandilla histórica, el promontorio de Piquío, la plaza de las Brisas y dos nidos de ametralladoras de la red defensiva de la Guerra Civil. La unidad del conjunto está en gran medida vinculada al proyecto de tratamiento del borde marítimo impulsado por el arquitecto municipal Ramiro Saiz Martínez.
La decisión tiene implicaciones prácticas inmediatas. Hasta que se apruebe un instrumento urbanístico específico para el entorno, cualquier actuación urbanística, incluido el cambio de uso, requerirá autorización de la Consejería de Cultura. Una vez aprobado ese planeamiento, la competencia recaerá en el Ayuntamiento, que deberá comunicar a la Consejería su intención de conceder la licencia con diez días de antelación a su concesión definitiva.
El expediente plantea así un equilibrio entre la gestión municipal del litoral y la tutela autonómica del patrimonio. La protección de un paseo urbano en uso cotidiano exige compatibilizar la conservación con la necesidad de mantenimiento, reformas y nuevos equipamientos. El desarrollo del planeamiento de entorno será el momento clave para concretar cómo se resuelve esa convivencia.